domingo, 29 de enero de 2017

Necesidad de viaje




Hoy tengo la necesidad de emprender un viaje. No uno hacia una ciudad, aunque esto también me serviría, sino uno que se detenga en el silencio de la mente y en el silencio del corazón. 
Sucede que antes ambos estaban unidos por un cable, pero la brisa del mar lo ha roto.
Y yo creo que esa misma brisa se me subió a la cabeza porque a veces se me empaña la vista. No digo que la pase mal, pero me llegó un nivel de cansancio emocional, de hastío. Es tenue pero constante.

Requiero la sintonía, que concuerde mente, corazón y sangre. Es como la música. La música me pone en onda, me nivela, me da una especie de equilibrio. ¿Dije música? Quise decir bailar; tengo tiempo de no hacerlo, vaya, sí bailo, en mi casa pongo música seguido, y practico y me vuelco yo solo como desquiciado feliz. Pero lo importante es el silencio interior.

Otra es la literatura. Acabo de leer la obra de teatro Testosterona, de Sabina Berman. Esta mujer entiende de qué va el asunto de género y me encanta. Creo que a más de uno nos desnuda y diciendo: "Te ves ridículo, eres ridículo, hombrecito, cuando haces tal cosa, ridículo y patético en tu arrogancia y especialmente en tu egoísmo, pero no me voy a ensañar contigo, sólo mírate al espejo para que te dé vergüenza, luego vete a tu casa". Y hace todo esto de una manera entretenida. Creo yo que hasta pedagógica.

Escribir me orienta. Es profundamente catártico, pero en ocasiones quiero obtener algo más hecho. Mis obsesiones más profundas estarán ahí.

Es parte del viaje.

Historia y decisiones



Somos un cúmulo de dos ingredientes: historia y decisiones.

1) Nuestra historia inicial está ligada a nuestra familia, padres, hermanos. En ese núcleo está el chip casi de nacimiento y si no es el más profundo, sí es el más indeleble. Buena parte de nuestras inclinaciones políticas, religiosas, éticas en general, se sembraron en un ambiente del que no fuimos conscientes. Más tarde, una generación adelante, revisaremos y sacaremos nuestras conclusiones.
Sostengo que nuestras creencias y valores de nacimiento se ponen a prueba en la adolescencia y primera juventud y en el resultado final mucho tiene que ver la consistencia con la que nuestros padres vivieron sus propias creencias.

2) Las decisiones las vamos tomando de acuerdo a las herramientas que en un principio tenemos. Luego podemos acrecentar el catálogo pero lleva tiempo. Lo peor que podemos hacer es repetir nuestros patrones. En lo personal creo que lo que más me ha ayudado es la terapia sicológica y haber convivido de cerca con personas que han recorrido su propio camino de "sanación". 

Conocer nuestra propia historia pero además revisar el tipo de decisiones que tomamos es, me parece, la ruta más efectiva para una vida más plena.

Y como mi primer ejemplo de lo que no hay que hacer soy en primer lugar yo mismo, ahora de nuevo me pongo a pensar en lo que he decidido y en lo que me hace feliz y en la felicidad que yo puedo aportar.

sábado, 28 de enero de 2017

Anacrusa






Anacrusa de latido
entras al compás y te respiro


Tambor del alma
bailas te derramas


Verso bailo caigo giro
por tu ombligo

Rodeo beso solos yo contigo
te persigo

viernes, 27 de enero de 2017

¿Maldad o malicia?



La gente confunde maldad con malicia, pero pienso que son muy distintas.
La maldad es la voluntad de causar daño, mientras que la malicia es adelantarse a posibles lecturas.

Aquí unos ejemplos:

Dos mujeres pelean por un bebé y argumentan que les pertenece. Van ante el Rey Salomón quien luego de observar la situación ordena que el niño sea partido en dos y que a cada una le den la mitad. La madre verdadera grita de dolor y desiste; prefiere a su hijo lejos que muerto. Salomón reconoce quién es la mamá y se lo entrega. 

El Rey Salomón actuó con malicia al adelantarse a las posibles reacciones, sin embargo su proceder era llegar a la justicia. Si la maldad lo hubiera movido, habría matado al niño y lo habría repartido.

El periodista mexicano Manuel Buendía afirmaba que el periodista debía pensar con malicia, pero actuar de buena fe. Concuerdo con él, pues creo que la inocencia no se lleva bien con la práctica periodística.

En una película que me refiere un periodista cercano, una reportera es acusada penalmente de causar perjuicio a una empresa. Luego del juicio, el juez se apega una figura llamada "ausencia de malicia" para exculpar a la periodista. Ella había actuado con tal inocencia que no se le podía atribuir la intención de provocar un daño con su trabajo. Al final su periódico la corre, pues de todos modos se le tuvo que pagar a la empresa lastimada.

Considero que la malicia, como sinónimo de astucia o falta de inocencia, es una característica muy útil para la vida. No concuerdo con la maldad en ninguna de sus formas.

Al final de cuentas, se necesita de malicia para distinguir la maldad de la malicia, cualidad muy útil si uno no quiere ser llevado al baile y sufrir luego las consecuencias.

martes, 24 de enero de 2017

Lastimar


La persona amada tiene poder sobre quien la ama. La inmadurez, la maldad o el egoísmo –para mí, estados que pueden estar hermanados de alguna manera– pueden llevar a usar dicho poder para lastimar.

La honestidad es una planta más valiosa que el oro.

domingo, 22 de enero de 2017

Bacon, el científico



Con más científicos por habitante que casi cualquier ciudad del país, Ensenada concentra una intensa actividad en la producción de conocimiento. En nuestro puerto se investigan desde temas relacionados con la geotermia y fallas geológicas hasta los microorganismos marinos; desde las telecomunicaciones hasta el manejo de áreas naturales, vamos, en Ensenada se estudia desde el movimiento de un electrón hasta el comportamiento de una galaxia, por ello aquí el conocimiento científico es la cosecha permanente de los campos del pensamiento.
Cuando una empresa encuestadora realiza un estudio busca datos verdaderos de una realidad. De una muestra llega a una conclusión medible. Este diagnóstico inductivo obedece a las reglas del método científico. Claro, hay un margen de error que también es calculable.
Dentro de la ciencia el error es una pieza útil para el conocimiento, pues descarta un camino equivocado o falso. Gracias al estudio del error la ciencia avanza. Esta idea sencilla pero fundamental tuvo su germen en la mente del pensador inglés Francis Bacon (quien por cierto nació un 22 de enero).
Si Bacon viviera seguro sería feliz en Ensenada, en especial porque en nuestro puerto se genera conocimiento con una aplicación práctica.
Nuestro pensador inglés era un científico hecho y derecho y además innovador. Nació en 1561 y hasta entonces nadie había cuestionado de manera profunda el pensamiento griego, concretamente a Aristóteles y su lógica.
Saber es poder
Por siglos el conocimiento no era concebido como una herramienta de aplicación práctica, sino que la ciencia era un conocimiento teórico de la realidad. Lo que Bacon se propone es poder cambiar la realidad y mejor la forma de vida de la gente por medio del conocimiento científico, en pocas palabras, concluyó que saber es poder.
Además de sus aportaciones en el campo de la filosofía y de la política, Bacon cuestionó la ciencia aristotélica y su espíritu innovador lo llevó a proponer una nueva forma de concebir la ciencia. ¿Y qué camino siguió? Ideó un nuevo método.
Pero antes, sometió a revisión los errores más comunes que este tipo de conocimiento se encuentra.
Cuatro escollos
Para Bacon, la ciencia debe superar ciertos obstáculos para poder avanzar. Él los llamó ídolos y los dividió en cuatro grupos.
Denominó ídolos de la tribu a aquellos errores cometidos por las inclinaciones naturales del científico. Para él, este error consiste en una tendencia a suponer en la naturaleza un orden mayor al que realmente existe.
Los ídolos de la caverna, por su parte, son los debidos a la educación que recibió el científico. Entre los principales errores estaría preferir exclusivamente la especulación o la experiencia.


Los ídolos del foro o del mercado serían aquellas ideas causadas por las limitaciones que tiene el lenguaje. Bacon menciona por ejemplo el referir con palabras objetos que no existen.
Y por último estarían lo ídolos del teatro. Esta última clasificación tiene relevancia por ser la más radical. Consiste en aceptar un sistema de ideas por el simple hecho de que ese pensamiento es muy antiguo. Aquí es donde Bacon busca romper con el pensamiento griego, específicamente con el pacífico Aristóteles, cuyas ideas por cierto ya tenían casi dos mil años de estar en circulación y había formado una sólida e influyente escuela.
Si Aristóteles enfatizaba en la razón como motor de las ideas y por lo tanto del conocimiento, para Bacon éste proviene de la experiencia, por lo que es necesario atenerse a los hechos comprobables y revisar críticamente las ideas preconcebidas.
Su método
El camino que Bacon ideó fue el método inductivo, que consiste en la observación directa de diversos casos ordenados de la realidad y llegar a una conclusión general.
Entre las virtudes de esta perspectiva se encuentra el hecho de que el conocimiento surge de la realidad, sin embargo, algunos de sus detractores le critican que le reste importancia a la hipótesis y a la deducción.
Más allá de sus posibles limitaciones, las contribuciones del filósofo inglés marcaron la pauta para los empiristas posteriores, incluso sus ideas alimentaron el desarrollo de la Revolución Industrial iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII.
También la idea moderna de “progreso tecnológico” habría sido distinta sin los aportes de Bacon, quien fue el primero en concebir el conocimiento como un proyecto colectivo para mejorar la condición humana. Por ello se le considera como uno de los principales precursores de la revolución científica y su método tiene un lugar fundamental en la historia de la ciencia moderna.

La ciencia según Mario Bunge es un sistema de ideas caracterizado como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable, falible, que es una reconstrucción conceptual del mundo

La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad: Francis Bacon


Fuentes:

Bunge, Mario. La ciencia, su método y su filosofía.

Los regalos de Oriente








Los Servicios de Inteligencia de Herodes no hicieron bien su trabajo y fueron incapaces de seguir a los Reyes Magos en su camino a Belén a buscar al Niño Jesús. El regente de Judea, ambicioso pero no lo suficientemente astuto, nombró de facto a los Magos de Oriente como sus informantes.
Herodes, creyente en la profecía de que nacería el Mesías, temió que su puesto estuviera en peligro y los judíos hicieran organizaran un religioso golpe de Estado y reconocieran a un anunciado nuevo rey. Los informantes no volvieron, algo salió mal, los peregrinos no regresaron ni por el cambio.
Resulta que un ángel de Dios, más eficaz con el manejo de la información, alertó a José en un sueño para no tomar ninguna carretera de cuota y escapar por un camino vecinal. Entonces a Herodes se le alborotó la bilis y ordenó la matanza. Hasta aquí esas son la noticias que nos llegan de acuerdo a las Escrituras.
Entre las filas del Cristianismo, los Reyes Magos seguramente tienen las membresías uno, dos y tres, pues fueron los primeros en reconocer al Jesús niño como rey, hijo de Dios y Salvador.
Pero detengámonos un momento. En la Biblia, Mateo menciona a unos magos, pero no menciona ni su número, ni su aspecto, ni su origen exacto.
Aunque eso de magos tampoco es un nombre muy preciso, recuérdese que en muchos pasajes de la Biblia se condenan la magia y la hechicería. Si bien en ese tiempo el Instituto de Astronomía era todavía un proyecto a largo plazo, Mateo deja entrever que los peregrinos de Oriente conocían el movimiento de las estrellas y siguiendo el lucero de Belén fueron a dar con el Niño.
Quizá obedeciendo al principio triádico reflejado por la teogonía cristiana, la tradición pulió el relato y basándose en los dones regalados concluyó que los adoradores fueron tres.
Tal parece que la primera representación de los magos muy cercanos a como ahora los conocemos haya aparecido en el siglo VI, en unas pinturas de la iglesia italiana dedicada a San Apolinar. En una de las imágenes que representa la procesión de las vírgenes, tres personajes con vestimenta estilo persa y gorros frigios, están en actitud de ofrecer presentes a la Virgen, quien tiene sentado al Niño. Encima de las figuras aparecen tres nombres: Melchor, Gaspar y Baltazar.
Bueno, acordemos que los peregrinos de Belén no eran magos de los que desaparecen caballos, ni tampoco convertían el agua en vino ni multiplicaban peces. Si se atiende al contexto de la época, los adoradores del Niño probablemente pertenecían a una casta de sabios originarios de Persia y la antigua Babilonia y representan el conocimiento humano.

Los tres regalos
De ahí en adelante la historia tomó más forma. Y siguiendo con trilogías, los regalos de los Reyes Magos encierran su propio simbolismo. El oro está asociado al homenaje que se le hace a un rey, en este caso al rey de los judíos. Es símbolo de pureza.
El incienso, esa sustancia aromática usada en los templos, está asociada a la adoración y a la alabanza. De acuerdo con la tradición es el reconocimiento de Jesús niño como Hijo de Dios, como Dios hecho hombre.
La mirra es el elemento más profético, ese compuesto de resina, goma y aceites de olor intenso usado en perfumería, ha tenido uso medicinal y antiguamente se utilizaba como bálsamo y en este contexto representa la sangre y dolor del hombre. Como también se usó para embalsamar cadáveres, se puede asociar a la muerte que estaba por venir, el sacrificio que habría de hacer el Hijo para la salvación de los hombres.
Más allá de los simbolismos, la tradición de los Reyes Magos ha tenido fuerte presencia en nuestra sociedad, principalmente en el centro de México más que en el norte, pero siempre una vertiente en la religiosidad y con otra dentro de la cultura popular.


Nacido Jesús en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes, unos Magos llegaron de Oriente a Jerusalén preguntando: – ¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle. En Belén de Judá, le dijeron, pues así está escrito por medio del Profeta. Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre, y postrándose le adoraron; luego, abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.”(Evangelio de San Mateo, 2:1–12)



Uno de los más conocidos “biógrafos” de los Reyes Magos fue Juan de Hildesheim, que en opinión de Umberto Eco “estableció como origen de su viaje [el de los Magos de Oriente] las investigaciones astronómicas hechas en el monte Vaus, llamado también monte de la Victoria, que se puede identificar con el Sabalán, la cima más alta de Azerbaiyán, en el antiguo Imperio armenio”.

Hildesheim, monje carmelita, vivió en el siglo XIV y recopiló las historias y documentos que circulaban hasta ese momento acerca de los Reyes Magos. Se considera uno de los libros más completos sobre el tema, ya que cerca de un siglo antes, las presuntas reliquias de los Magos de Oriente habían llegado a la catedral de Colonia despertando una sede de peregrinaje.

Dos artistas en un Impala rojo

Entrevista al poeta Antonio León


El pintor alemán Lucien Freud, quien retrató la naturaleza a veces con realismo crudo, supo reflejar una intensidad psicológica en sus cuadros, en donde ajadas figuras humanas, desnudas a veces, reflejan con frecuencia el mundo de los marginados londineses de mediados del siglo XX.
Entre todos sus retratos, uno de los más comentados están los hechos a Leigh Bowery, un provocador artista que usaba su propio cuerpo como lienzo y quien hacía del performance un arte expansivo y controversial.
La relación entre el artista alemán y el transformista sirvió como base para que el poeta ensenadense Antonio León recreara un viaje imaginario de ambos a bordo de un automóvil Impala rojo 1965 por la carretera Escénica.
El resultado fue un poemario híbrido –como lo era Leigh Bowey, apunta Antonio León en entrevista–, narrativo y en verso, en donde los paisajes deslavados y atemporales muestran estampas al estilo cinematográfico.
El libro me desafió en muchos sentidos, afirma, pero el mayor reto fue en la forma. Estaba muy en la labor de ciertos aspectos narrativos, con base en mis lecturas y hay algo más narrativo, con cierto toque cinematográfico. Hay experimentos, flashazos y un poema de largo aliento a Baja California. Me relajé por el asunto de la unidad por eso surgió un libro híbrido.
Postales, Escénica, Lengüeta arenosa y Baja California son los nombres de las cuatro secciones que componen el libro titulado Impala rojo, que obtuvo el Premio Estatal de Literatura de Baja California 2016 en la categoría de poesía, y que en los próximos meses saldrá publicado.
Tiene como todas mis obsesiones, señala el galardonado, cierta línea temática relacionada con el tiempo, la muerte, la edad y la vejez, no con la mía sino en general, algo finisecular. También hay cierta obsesión por los paisajes.
Sobre el título, Antonio León señala su gusto por los automóviles viejos y de gran tamaño. Y explica: en este caso el Impala es un personaje más, pues pasan varias cosas en él. Viene también del gusto que tengo por una época que me gusta mucho que es los años sesenta.
Muchas veces me resistía a escribir sobre el mar, el paisaje marino, pero en este trabajo escribí sobre cosas que no había hecho antes. El libro lo terminé en cuatro meses; nunca había escrito un libro en un periodo tan corto pero el resultado me ha dejado muy contento, finaliza.

miércoles, 18 de enero de 2017

Prueba del ácido



Soy un machista como millones en este país, y por más que trate de justificarme sé que me sale solo porque antes de poder decidirlo, lo aprendí muy bien y fueron muchos años. He tratado de reaprender algunas cuantas cosas y debo confesar que he logrado algo, además, lo he hecho casi siempre con la ayuda voluntaria o involuntaria de alguien que me lo señaló.

Hace tiempo viví una situación que pone a prueba una vez más mi machismo. No sólo me enfrenta a él, sino a otras formas mías de pensar que son tan arraigadas como el machismo, pero hoy mi punto es sólo éste.

He pensado mucho en muchas situaciones que sean como la prueba del ácido de cualquier varón, y no encuentro situación más aguda, más pronunciada que la que yo pasé. 
Pues una cosa es que uno opine sobre otros varones que ve en las noticias, o sobre el vecino, el jefe o el amigo, y otra muy diferente es que te confronte con las fibras más hondas de tu educación y tus valores, y tengas que reconocer que es principalmente tu machismo el que te traiciona. 
Seguro son más cosas, como digo, pero quiero un día ser capaz de escribir al respecto. Pienso concretamente en que debería escribir una historia, un relato, un cuento, y claro, también debo regresar a la afinación con Víctor, que es mi sicólogo de más confianza (él es tan eficaz como César Millán, pero de humanos).

Debo escribir al respecto. Y quizá lo que escriba se parezca a alguna de las historias de Murakami en Hombres sin mujeres, así de tristes, o de conflictuadas o como le quieran llamar a eso.

Lo que sé es que la vida me ha puesto pruebas biológicas que atacan mi médula y me hacen pensar en varias ideas erróneas que tengo bastante arraigadas. 

Cómo me gustaría acudir a un grupo como el de Forkados y vaciarles el tambo de basura que traigo en la cajuela. Tal vez la visión de otros me ayude a limpiar lo que para nada me sirve.

martes, 17 de enero de 2017

Plegarias atendidas



"Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no escuchadas"

Santa Teresa de Jesús


jueves, 12 de enero de 2017

Tercero nuevo



Esa legítima decisión de tener una pareja a veces encuentra un subestimado fantasma: la pareja previa.

A diferencia de desocupar una casa, sacar de tu vida a una persona y dejar entrar a otra es un proceso muy lento que no tiene que ver con los acuerdos, las palabras, las decisiones.

Hace poco supe de una chica que comentaba que a un año de haber terminado con su novio (ella lo terminó a él), no había logrado sacarlo; aún estaba en la parte de aceptación y, esto ya es mío, quizá albergaba alguna esperanza de volver, pues por cuestiones de trabajo e intereses, se ven con frecuencia. Y si a eso le agregamos que duraron unos 5 o 6 años juntos, pues el proceso no es sencillo.

Considero que tratar de establecer una relación con una persona que no ha dejado pasar el suficiente tiempo desde que terminó con su pareja anterior, corre el riesgo de que el fantasma esté ahí, metiendo las manos. Y me parece que la persona que se lleva el mayor costo es la nueva pareja, la persona que llega nueva con alguien no preparado.

En fin, cada quien. Hablo de las cosas que he visto y de las que me constan. Es dura la verdad, lo que no tiene es remedio.











miércoles, 4 de enero de 2017

Los solitarios




Esos cinéfilos empedernidos, la mayoría en el fondo son almas muy solitarias.

martes, 3 de enero de 2017

Gestión de relaciones


Suelo pensar en el sexo y en el deseo como una fuerza secreta y poderosa. También pienso en lo cercano o distante que pueden estar ambos del amor.
Es secreta porque la gente no dice tengo hambre, tengo sueño, tengo sexo. En lo de poderosa creo que la mayoría podemos estar de acuerdo.
Especialmente las no solitarias, las prácticas sexuales a veces son conflictivas.
He notado que hay ciertas formas de ejercerlas, y cada una conlleva sus propias reglas.

La relación formal. Generalmente es monógama y suele estar unida a un compromiso amoroso y con un deseo explícito de que sea indefinidamente duradero. Este tipo de relación suele tener implicaciones legales (patrimoniales, filiales, etc.) y vínculos sociales con el entorno de la pareja. Es la más planificada de todas y es la socialmente más aceptada. Es la del sexo legal.

Los amigos con derechos o amigovios
Es un híbrido entre amantes y amigos. A veces funciona por el vínculo de confianza.

Los amantes. La primera regla es no involucrarse emocional o sentimentalmente y no hacer preguntas personales más allá de lo estrictamente necesario para que el sexo sea satisfactorio, se preserve la salud y sea respetuoso.


***
En el entorno en el que crecí no se hablaba casi de sexo, excepto en ciertas pláticas llenas de secreto y de morbo con los niños de la escuela, que a su vez escucharon información yo creo que de los hermanos mayores.

Todo ese discurso del sexo y el deseo juvenil, implicaba en buena medida la noción nada clara pero latente de que el sexo era algo que ejercían los varones.
A los 13 años un amigo de mi edad me dijo que las mujeres podían masturbarse y que de hecho más de la mitad lo hacían. Yo no podía creer, primero, que físicamente lo pudieran hacer (¡cómo!¡no tienen miembro!) y segundo, que sintieran deseo de procurarse placer.

Conforme fui creciendo, cualquier alusión sexual emitida por una mujer estaba en un contexto romántico, amoroso, de pareja.

Cuando estaba en la secundaria había una alumna que recuerdo bien. No estaba en mi grupo. Era robusta, usaba fleco con el pelo como de cazuelita, de su rostro redondo sobresalían un poco sus cachetes. Era de tez ligeramente clara y su piel no parecía delgada. Sus dos características más memorables es que decía maldiciones incluyendo la palabra verga y culero, y que dejaba que los otros estudiantes tocaran su cuerpo, específicamente sus pechos y su trasero. No era que los pusiera en fila, sino que en algún momento ella habría usado un lenguaje sexual (alguien de su salón me dijo que estando sin maestro, medio en broma ella le había dicho a tres o cuatro muchachos en grupo que se la sacaran para ver quién la tenía más grande. Pienso que de ahí fue escalando todo). Nunca la toqué, incluso me ponía nervioso verla de lejos. Me excitaba la idea de hacerlo, pero no fui capaz nunca siquiera de cruzar palabra con ella.

De dos casos parecidos más supe, y en los tres las muchachas de entre 13 y 14 años y con el cuerpo algo desarrollado, asumían el jugueteo como algo no prohibido y no secreto, a veces como entretenido, como si les divirtiera ver alborotado al personal y después irse para que ser alcanzada y ella, con una juguetona resistencia, ser tocada por encima de la ropa. Todo esto en la calle.

En el barrio, en la secundaria, allá por los primeros ochenta, el nombre de estas chicas (una de ellas se llamaba Cristina) estaban unidos a una sonrisa pícara que apuntaba a cierta reputación. Latente estaba, y creo no equivocarme, que si alguno hubiera expresado la idea de querer pretenderla como novia, habría dicho algo así como un chiste.

Mi razonamiento se completó de la siguiente manera:
1) Ninguna mujer aceptará que de entrada se le hable de sexo y cuando se toque, siempre será dentro de un contexto romántico o amoroso.

2) Si osas tocar demasiado pronto el tema del sexo, implícitamente le estás mandando el mensaje que su forma de conducirse es (como el comportamiento de Cristina) de quien podría decir sí, a alguien a quien apenas conocen. Una chica fácil, para decirlo de forma amable, lo cual para muchos era como una fiesta.

Todo eso que me formé yo en mi cabeza es una pendejada, después de años lo vi. ("Fuimos educados para una sociedad que ya no existe"). De muchos años, quiero decir. Aquí es donde pueden aplaudir... Me pueden gritar que fui un ingenuo que no conocía el mundo (a mí, que creía conocer algo serio de ese mundo, pues ni madres). Pero eso no grave comparado con lo otro; el problema vino con sentir que para pretender sexo, la única vía posible fuera una relación de pareja formal. Eso me acaba de quedar claro después de una revisión de años y de descubrir otra parte del mundo, aquí siento vergüenza.

Hace poco, un amigo de Monterrey me platicó de una chica de 21 años, que el asunto de la pareja como que no se le daba, con dos relaciones al parecer no habían prosperado, como si tuviera dificultad para la modalidad de pareja. Según me explicaron era muy seria. Quién sabe si le preocupara realmente el tema del amor y la pareja etcétera, lo que sí me asombró fue enterarme de que ella se manejaba con mucha naturalidad y honestidad en relaciones de amantes. 

Aquí es cuando pienso que la edad no es importante ni para la madurez ni para ejercer ningún tipo de derechos.
Cada quien debe elegir la modalidad que más le acomode, siempre y cuando lo haga de una manera honesta. Hacerlo así evita problemas innecesarios.

lunes, 2 de enero de 2017

Bailando sin salir de casa



Nunca podré escribir aceptablemente sobre música. Sucede que no conozco suficientemente el tema, segundo porque mis gustos están en un territorio muy delimitado. 

En primer lugar, fuera de algunas cuantas piezas clásicas, la música para mí es o para cantarse o para bailarse, ahí ya eliminamos el 90 por ciento de la música de este planeta.

Entre la música para cantar, me limito a la producida en su mayoría en el español de España en los años ochenta y noventa. Un apartado especial para el llamado Rock en Español. Ahí ya eliminamos otro porcentaje.

Entre la música para bailar tomo en cuenta sólo los ritmos latinoamericanos de raíz negra, es decir, una vertiente histórica que nace con los Wawancó (1955) y Los Corraleros del Majuagal (1962) y llega a Las Amazonas del Vallenato (2012), pasando obviamente por Lizandro Meza, Aniceto Molina, La Sonora Dinamita de Lucho Argaín, Celso Piña, El Gran Silencio, El Escuadrón M-19, Los Primeritos de Colombia, El Kombo Kolombia (qepd) y Los Kiombolokos, entre otros.

Otro dato inútil de los que tanto me gustan, pero muy exacto es que toda la música para bailar debe ser rítmica, y debe tener un tempo de entre 75 y 130 bpm (beats por minuto).

Así que música, música lo que es música para mí, me queda muy poca.


Eso sí, bailando uno se conecta con el universo. Creo que debo dedicar al menos unos minutos a esta actividad, y bueno, bailo solo, que no tiene nada de malo. Bailando sin salir de casa.

domingo, 1 de enero de 2017

Los amantes de ellas



Sé que tengo la idea quizá cuestionable de que varones y mujeres somos educados distinto en función de nuestro género, y que por lo tanto realizamos y nos expresamos de forma distinta. Nuestro discurso, según yo, enfatiza en aspectos diferentes.

Desde hace muchos años me intriga y me llama la atención la forma en que varones y mujeres nos relacionamos, ya sea para emparejarnos, ser amigos o tener sexo. 

En cuanto a relaciones noto que en el discurso (no sé qué tanto en la realidad) las mujeres tienen más presente, valorado o relevante atender el tema amoroso que el tema sexual. Quiero ser claro, no digo que el sexo para ellas no sea importante o nunca les dé problema, pero conozco más de 10 mujeres que acceder a él no es un tema mayor, ni complicado. Baste mencionar que el tema se resuelve con la figura del amante, que pueden ser uno o más, se ponen algunas reglas claras, y asunto arreglado. Se complica cuando mezclan el sexo con la parte afectiva, pero ése es otro cantar.

En cambio, sí, en el discurso se atiende la factibilidad y calidad de una relación amorosa, próxima, pasada o actual. Pues, al igual que una vivienda, siempre hay algo de qué hablar, alguna mejora que hacerle, algo que superar o una que se puede estar formando. Me parece que los varones entre nosotros no le damos tantas vueltas a estos asuntos. Me parece a mí. Siento yo en mi corazón. 

El sexo no es un tema novedoso ni complejo, ha aparecido en ellas ante sus ojos desde muy chicas: desde jóvenes lo han estado gestionando, posponiendo, evitando, etcétera. Mis amigas hablan de él entre ellas, no hay mayor misterio en ello, pero también hay una cierta dosis de represión en la que es mucho más importante la calidad que la cantidad (lo opuesto a los varones). 

¿Por qué salió todo esto? Lo olvidé. Quizá me movió la envidia que me da que para muchas personas les sea fácil gestionar si lo desean la figura del amante y lo hagan sin mayores complicaciones, de manera muy clara y directa, así de simple. A mí, así como lo menciono, la verdad no se me da. Mi boleto de entrada es para una fiesta que empezó muy temprano y nadie me había avisado. Ahora estoy viviendo otra etapa.