sábado, 30 de mayo de 2015

El disfrute y las (buenas) relaciones con el conocimiento

A las pocas personas a quienes les noto una excelente relación con el conocimiento, también les noto una excelente capacidad para decir con las palabras "no lo sé" cuando no saben. ¿Será que tienen muy claro que de lo que se trata es de disfrutar y no de demostrarle nada a nadie?
Se me ocurre a mí.

Hambre

Sólo es nuestra hambre, hambre de sentido el decir que las cosas "suceden por algo". Hambre de querer interpretar. Ahí están los horóscopos, por cierto.

Contra Jaime Rodríguez Calderón, "El Bronco"

Pues yo sí tengo una queja muy séntida contra Jaime Rodríguez Calderón. Me van a perdonar, pero mi inconfomidad es que cada vez que pongo mis conciertos de Bronco en el You Tube –muy seguido–, como aquel en Formosa, u otros grabados en Monterrey, me brincan los videos del candidato independiente este don Jaime y así no se puede, hablen con él porfavorcito porque Bronco es el grupo.

Mad Max: Fury Road

Concuerdo con quienes vieron una postura feminista en la película "Mad Max: Fury Road".

lunes, 25 de mayo de 2015

Discursos

La validez (aceptación como válido) de un argumento en la vida diaria está sujeta en 90 por ciento al lugar que ocupa (que ocupa en nosotros, para términos prácticos) la persona que lo emite. En otras palabras, en gran parte de nuestro entorno, quién lo dice es más importante que lo que dice. Incluso si tiene poco o mucho sentido lo que dice. En el mejor de los casos, primero es la creencia y después la confirmación.

domingo, 24 de mayo de 2015

Comentario de Daniel Salinas Basave a mi librito de poemas

Con motivo de la aparición de Por qué no vuelves y me dejas en paz, Daniel Salinas Basave publicó lo siguiente:



Exilio a Sárdica y Yadivia
Hay poemas –o fragmentos de los mismos– cuyo destino es transformarse en eternos compañeros de viaje. De una forma u otra, creo que todos los lectores tenemos ocultos por ahí unos cuantos versos-tatuaje capaces de irrumpir en momentos y escenarios improbables.
La poesía se vuelve similar a una tonada pegadiza cuyo tarareo surge así, de repente y sin decir agua va, como un delfín que sale cada cierto tiempo a la superficie del Pacífico en la altamar de nuestra vida.
¿Cuándo y por qué la poesía se vuelve huésped de las profundidades del subconsciente? Mucho tiene que ver el momento de la vida en que es leída por vez primera. Si nos aficionamos a la obra de un poeta en la adolescencia o en la temprana juventud hay altas probabilidades de que una o varias estrofas se queden a vivir en nuestras alforjas. Hay quien navega por la vida armado con un verso de Neruda, de Vallejo, de Lorca, de Machado o de Miguel Hernández. Yo suelo vagar con versos de Gerardo Ortega con la misma obstinación con la que voy acumulando kilometraje de calle en unos tenis rojos. Nunca he sido un buen lector de poesía, ni poseo argumentos críticos para determinar las razones por las que un poema me parece bueno. Lo mismo me ocurre con los vinos. Hay catadores que me hablarán de esencias, aromas y añejamiento en barricas de roble. Yo solo sé que ciertos vinos se llevan bien con mi organismo. Así me sucede con los poemas.
Conocí la poesía de Gerardo Ortega en el verano de 1993 y desde entonces se quedó a vivir en la mochila de mis vagancias.
Quizá mi recuerdo más añejo de esos poemas sea escucharlos en boca de su autor una tarde de agosto en lo alto del Cerro del Obispado. Las décadas pueden acumularse en nuestra vida, pero para mí la imagen de la poesía orteguiana siempre será ese viejo refugio arzobispal regiomontano construido en el Siglo XVIII, en cuyo oratorio debe haber un Cristo suspendido que se estremece.
Desde esos ayeres, mis mañanas suelen arrastrar sábanas de nubes y hay espaldas extendiéndose sobre la noche en ciudades perdidas donde habitan tristezas que seducen y rosas empuñadas como espadas vencidas.
Acaso bajo el Obispado haya un túnel secreto capaz de llevarme a Yadivia. Los poemas pueden llegar a ser pertinaces y acosantes, aunque su esencia es traslúcida y nublada. A tal grado se impregnan en la vida diaria, que mi semana comienza en lunes y acaba en diciembre.
Y fue en un atardecer decembrino, con brisas envueltas en playas y reflejos regados en un vestido, que empecé a leer Por qué no vuelves y me dejas en paz, el poemario más reciente publicado por Ortega. No hablo de “nuevo libro” porque creo que lo de Ortega no son piezas mostrencas, sino la obra de una vida. Todas las letras que ha liberado, desde el Fantasma de 1991 a Hijos en 2014, forman parte de un mismo libro y creo que todos los poemas, aun los que no había leído, me dicen algo.
Leí Por qué no vuelves y me dejas en paz en una sola sentada, sin levantarme de mi silla, con un solo vaso de Jack Daniels y de pronto tuve la sensación de que llevo más de dos décadas leyendo ese libro.
Ahora lo saco pasear la plaza de mi Sárdica imaginaria (tal vez algún día me exilie a la antigua capital del reino búlgaro) para construir mi propio enero y concluir que desde hace veinte años estas letras vuelven para hacerme encontrar algo parecido a la paz.
danibasave@hotmail.com

jueves, 21 de mayo de 2015

Para la egoteca

Me han entrevistado varias veces, pero la de hoy no fue precisamente una entrevista, fue un espacio de cerca de 30 minutos dedicado a mi libro Por qué no vuelves y me dejas en paz. 
De hecho no estuve en el programa de radio abierta, transmitido por FM, AM e internet, sino que grabé un muy breve comentario del libro y lo pasaron en un momento de la sección.
Lo que me gustó más fue todo ese tiempo se dedicó a la obra, y no al autor. En un momento dado una chica leyó separados dos poemas y luego los comentó. ¿Están hablando de algo que yo escribí?, pensé. Contrario a lo que me había pasado antes, la chica que grabó esos poemas y los comentó y yo, no nos conocemos.
La invitación me la hizo mi compañero Joatam de Basave, quien es uno de los dos titulares de esa sección dedicada a libros y con quien quedo agradecido.

Fue esa sensación de ajenitud, de extrañeza, de yo no ser yo, de que te escuches en tercera persona y, especialmente de que hablen de algo muy tuyo, muy íntimo, que ya ha dejado de serlo.


Hambre de sentido

Sólo es nuestra hambre, hambre de sentido el decir que las cosas "suceden por algo". Hambre de querer interpretar. Ahí están los horóscopos, por cierto.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Policía estadunidense mata al mexicano Ruben Garcia Villalpando

La noche de ayer, un policía estadounidense mató de dos disparos a Rubén García Villalpando de origen mexicano luego de una persecusión por una transitada avenida en Texas.
Después de ver el video tomado desde una partrulla, pienso que García Villalpando, desarmado y posiblemente en estado de ebriedad, retó al polícia al aproximarse hacia el oficial, desobedeciendo sus órdenes.
El agente Robert Clark deliberadamente lo mató no por considerarlo una amenaza, sino por desobedecer una orden.
Me parece que el mexicano retó a su destino a sabiendas que podía encontrar la muerte; pareciera que no le importaba morir.
Pienso que el policía, implacable, inflexible y en un acto que huele a xenofobia, castigó al mexicano, lo redujo, lo aniquiló, en una acción desproporcionada.
Un día después, el oficial Clark fue exonerado del asesinato.









lunes, 18 de mayo de 2015

Qué nobles son los oídos

Qué nobles son los oídos que muchas iniciativas perdonan.

Cantando no soy nada bueno, tampoco tocando la guitarra. Pero ayer, entre dos melómanos con una guitarra indecisa, fui el único que se atrevió a cantar y a tocar al mismo tiempo y me encantó. A la música le gusta una letra que le haga segunda; o quizá la letra quiere vibrar a un tono, un ritmo. una respiración sonora porque, qué nobles son los oídos que muchas iniciativas perdonan.

Bien por ti

Esa postura mental que hay detrás del buen deseo: "Bien por ti".

No se siente una alegría compartida.

Reglas sexuales

Cierto, en cuanto al sexo las mujeres están sujetas a otras reglas. Un poco más o un poco menos de acuerdo a la cultura de su país o su región.

Un criterio autoaplicable sólo de parte de las mujeres: ¿Hasta cuántos hombres, fuera de una relación amorosa, una mujer puede tener como compañeros sexuales sin que sienta que está pasando un límite moral?

jueves, 14 de mayo de 2015

La corrupción, esa otra confianza

Si me preguntaran cuál sería el principal valor para fortalecer relaciones no sólo entre las personas, sino entre las instituciones, empresas, gobierno, éste sería el de la confianza.

¿Por qué la confianza? porque me parece, con todo lo subjetiva que es, se trata de la cualidad que mejor encierra aspectos profundamente humanos y que nos mueve a depositar en el otro un intangible valioso de nosotros mismos.

La confianza es la creencia en que la otra persona o entidad no nos va a dar la espalda y nos va a proteger o respaldar aún cuando no nos tenga enfrente.

En algunos ámbitos, se le llama credibilidad, por ejemplo a un gobernante o candidato político; en otros casos, la confianza tiene un piso que se llama aceptación, pero en todo caso, nada sólido se construye y ni siquiera trabaja de manera saludable si no es por la confianza.

Ahora bien, considero que la confianza no se crea ni se destruye, solamente cambia de objeto, porque es una especie de oxígeno de las relaciones humanas.

Considero que ese gran mal de la sociedad llamado corrupción es una forma de confianza pervertida en sus fines.

El que comete un acto de corrpución, dijamos por ejemplo del agente de tránsito que pide mordida misma que entregará a su superior, está realizando un acto de confianza en que sabe que será respaldado y que recibirá beneficios (comisión, protección, promoción, etc,)

Muchos actos ilícitos o antiéticos requieren de la protección de un tercero, y para ello se requiere tenerle confianza. Una confianza pervertida, pero al fin una confianza.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Jorge Mario

No soy católico, es más, ni a creyente llego, pero debo reconocer que las acciones y declaraciones del obispo de Roma, don Jorge Mario Bergoglio, en tanto que cabeza del Estado Vaticano han sido inteligentes y acertadas en su gran mayoría. Estoy a punto de decir que simpatizo con este hombre. Digamos que hacen falta líderes que conecten y se les perciba como coherentes.

martes, 12 de mayo de 2015

Amistad

Muy otra, esta ciudad es muy otra a la que una vez conocimos.
Estamos tan lejos ahora y nuestra historia de palabras se ha vuelto un libro antiguo,
como cartas en un cajón de mudanza, como sueño de una plaza en noche de julio.

Desde hace años cada uno escribió su libro aparte.
Si pudiéramos reunir algunas páginas, serían incomprensibles.
Inútil forzar a la memoria, que terminó su trabajo hace tiempo.

Ahora quedará alguna foto de unos adolescentes que éramos de sueños.
Quedará otra edad que se quedó dormida o definitivamente muerta.
Quizá quede un esbozo de amistad
de dos que hablan lenguas diferentes.

lunes, 11 de mayo de 2015

Sin tu nombre, yo...

El señor Novaro tenía 52 años, una esposa y dos hijas con quienes pasaba el tiempo en que no estaba en su trabajo. Un día apareció una carta de su mujer en donde de buenas a primeras le dice que no es su culpa, que por años fue muy feliz a su lado pero que ahora necesita un tiempo, reconocerse a sí misma y darse un respiro apartada. Le dice que estará bien, que tiene todo en orden y que la perdone por no tener el valor de decirselo de frente, en la mesa en donde por muchos años habían charlado y arreglado sus asuntos, con lágrimas al final o con tus besos al final. Novaro no se volvió loco porque bastante trabajo tuvo al ver furiosa todo el tiempo a la mayor de sus hijas, y al ver que la menor había enmudecido. En la cuarta sesión con el sicólogo le dijo que el shock postraumático le duraría meses pero que hasta ahora lo veía fuerte. Sin embargo, dijo, su enojo hacia su esposa era como un globo que se estaba inflando y que podía estallar en cualquier momento.
Pero Novaro no se sentía enojado. Se sentía profundamente triste.
Dejó de salir, se volvió melancólico y comenzó a aficionarse a los rompecabezas y a los aviones a escala. Excepto con el sicólogo, nunca hablaba de su esposa, ni siquiera con las hijas. Había momentos en que una frase era modificada de tal modo para no llamar a la ausente directamente. Les decía a sus hijas cosas como esta: “antes siempre guardaban la mayonesa en la alacena”, o “dejen esa ropa en la otra parte de mi clóset”.
Después de cinco años en los que envejeció diez, Novaro comenzó a tener olvidos. Su memoria se fue deteriorando primero muy poco y después llegó a confundir los nombres. Al mecánico le llamó Roberto, como un sobrino, al vecino a quien conocía desde hacía 20 años le llamó Manuel, como uno de sus hermanos, y a sus hijas les llamó como su esposa ausente. No sólo nombró así a sus hijas, sino que un día la señora Pola, quien ayudaba en la casa, se sorprendió de que a ella también la llamara como a la esposa. No dijo nada. En parte le enterneció y en parte se sintió incómoda al usurpar el nombre de la señora. Novaro dejó de trabajar y se pensionó. Su manía cundió y pronto todas las mujeres que conocía, desde una bebita hasta una mujer de 85 años, todas llevaban el mismo nombre. Con frecuencia de noche se estremecía en un sollozo, y de día su mayor serenidad era platicar con un ser imaginario mientras armaba un rompecabezas en la mesita de la sala. También decía, refiriéndose a su colección: “¿Viste el Airbus? Es el 380. Casi tan gande como el Antonov. Un día iremos en uno a Francia, vas a ver”.
Así pasaba sus días Novaro. Platicando solo.

domingo, 10 de mayo de 2015

Amigos de la pareja

Las parejas se juntan o se casan, acumulan hijos, libros y deudas. O no, quizá sólo libros y amigos. Los libros tras el truene se reparten, muchos tienen nombre, algunos volúmenes indecisos se van a un juicio entre dos personas que dura unos minutos, en el comedor, y algo que sabe a derrota se queda en el pecho de quien lo gana.

Con los amigos es distinto. Ellos no se reparten. Unos se ponen de un lado o del otro, otros desaparecen. No hablo de los amigos de la infancia, me refiero a los que llegaron en la formación de la pareja y que estuvieron en el cumpleaños, en la carnita asada, en la sorpresiva visita que resultó muy feliz.

Me gustan los amigos que llegaron y se quedaron, que saben que por encima de las decisiones siguen viendo por separado lo que antes veían en ambos.

Amigos, esos amigos son muy especiales.




Chipinque


Bailan los árboles
Por la ladera
Ejército verde
De primavera
Bailan los árboles
Por la mañana
Si alguien va alegre
No duermen en casa
Bailan los árboles
De madrugada
Que lloran rocío
Por tu ventana
Bailan los árboles
De cien en cien
Vestidos de verde
Vestidos muy bien
Bailan los árboles
Bailan despacio
Si más de prisa
Caen de cansancio

Bienvenida


Dos meses de invierno
diez meses de infierno

Esta Ciudad-Estado
                          destajo del país
                          hombro izquierdo de la patria
muestra fabrilmente sus fauces

Yo abro mi pecho con ella
y un domingo me abandonaré a ti
como vaso desechable
en la Explanada de los Héroes

Padrino Gilberto


                               "Cada vez más
                               eres menos río
                               y más campo de juego"
                                           Hugo Altamirano
Todos fuimos lavados ese día
Esa catarsis del cielo fue el bautizo más largo del verano
Las culpas se fueron con todo y sus muertos
como por escalones de agua
                    sobre agua
        jugando
Y bajó la procesión en tremolina
sólo algunos pescadores se lanzaron al vértigo
hoy son mártires
Seguimos jugando
Parcelamos el tiempo
Los recuerdos están ya muy lejos
        drenados
tenues como el hilo que escurre por la herida
        cada vez más seca
Seguimos jugando
los que no nos inmolamos ese día
quienes no conocimos la penitencia
        de aquel bautizo
Los impíos
seguimos jugando en desbandada

Canción de la ciudad



                    "Ciudad que llevas dentro
                    mi corazón, mi pena,
                    la desgracia verdosa
                    de los hombres del alba".
                               Efraín Huerta.
Sobre mi nube
                    techo
sobre mi lluvia
                tinaco
sobre mi asfalto
                     paloma
sobre mi aire
                    aleteo
Entre la ventana y el polvo
                    los hertz de la FM
entre el tedio y la tos
                    prisa y minifalda
entre una semana y su gemela
                    un termómetro exangüe
Bajo mi encaje
                    estrechez
bajo el suceso
                    olvido
bajo mi corbata
                    angustia
bajo mi suelo
                    gente


Sentido contrario

Pasas en sentido contrario
Si crees que vas
la que nació de ti
hace años se ha marchitado
pero ha crecido en luz

No tienes una casa
porque tú eres tu casa
y los lunes muy temprano
te ataca el tedio.

Pero crees
sin embargo
en el amor
al que has dado la espalda

Hoy que estás
en ningún lugar

deberías responderme.

El mar


Es paciencia el mar pero no crece
confabula a mis pies

Terco camino
y las olas o su aliento
marcan mis tobillos
con una línea fría y delgada.

El mar habita los poros de la arena –aún no sabe escribir–
Uno es con el mar

su presa.

sábado, 9 de mayo de 2015

Cama ciudad

Estoy al borde de la cama

que es estar en una ciudad
que acaba en el mar

Estoy en la orilla de mi sueño
y las sábanas cubren las calles

Aquí sueño y camino de un lado a otro

No hace falta salir del país
si desde esta orilla
puedo retozar
mientras veo cómo se hunde el sol
y poco a poco voy cerrando los ojos.

Jefe


El jefe de grupo dice la oración frente a la fogata
Los claneros atrás, los lobatos, las muchachas scouts.
Es un tradicional campamento de grupo
A tus espaldas, la noche
Escuchas un ruido a lo lejos pero no ves nada
Vuelves a la fogata, pero los jefes no están,
Ahora tú eres el jefe, y algunos de los invitados
Comisionados, jefes que ahora son un leyenda
Hace tiempo que llegaron a su fin de pista.
Hoy eres el jefe
Y un lobato como el que un día fuiste
Te habla de usted.
Y todo esto ha pasado en un instante.