jueves, 30 de abril de 2015

Veigo la sibdad

Veigo la sibdad.
soy de rodías.
Mañanada sentí
“ajay, vaite lejos”.
No sentirá.
Nadie matole encuidado.
Ando hueltas a hueltas,
aspero
no ha acordado muncho ma espero;
mañana vedré derredor,
agora veigo la sibdad,
ansí, arsado,
Nadie matole encuidado;
“ajay vaite lejos”
Soy de rodías.
No sentirá.

Las gentes siempre apiensan razón.


Veo la ciudad

Veo la ciudad.
Estoy de rodillas.
Por la mañana escuché:
“Hijo vete lejos”.
Ya no despertará.
Nadie la cuidó.
Doy vueltas y vueltas,
no he dormido mucho pero espero,
al amanecer veré el paisaje,
ahora veo la ciudad,
así, oculto.
Nadie la cuidó.
Hijo vete lejos.
Estoy de rodillas
no despertará

La gente siempre tiene razón


1996



































Juan es muy obvio




Tengo meses de conocer a A. (me prometí a mí mismo no revelar su nombre de pila a menos que suceda algo que quiero que suceda).


A veces he ido a visitarla. Siempre en plan de amigos. Pero hace como tres meses llegué –juro que pasaba cerca– en el momento en que estaba platicando con un tipo afuera de su casa. Mis sistemas de alarma encendieron la luz en amarillo-naranja (nivel 3).
Llego yo y el tipo saluda. Qué tal, yo soy Juan. Hola, soy Gerardo. Sonrisa de él. Media sonrisa mía. A. nos acaba de presentar y ahora me está ofreciendo un vaso de agua. No, gracias. A. vive sola. Es lo que se dice una mujer adulta. Estudió administración, pero le gustan las letras, siempre le gustaron. Ya me iba, sólo venía a decirte que ya terminé el libro que me prestaste. Muy buen libro, eh. No hay problema, dice ella. El tal Juan hace un momento estaba a 62 centímetros de ella. Ahora está a 46. La luz pasa a naranja (nivel 2). No quiero seguir viendo eso. Gracias A., nos vemos luego. ¿Ya te vas? Sí, es que tengo que revisarle la tarea al Inti, y se tienen que acostar temprano los niños.


Ella se adelanta.


Entonces sucede algo que no me imaginé que pasara.


Mucho gusto, Juan. Me despido. Ella da unos pasos conmigo. Pienso que me va a despedir. Nos detenemos. Frente a frente, ella me dice, con la voz más dulce que he oído en mi vida.


—Gracias por venir, Gerardo.


Y que me da un beso en la mejilla. Pero uno lento, cabrón. Uno con un chingo de cariño. Dulce el beso, así aquí, carajo. Despacito. Sucedió creo que en dos segundos. Incluso alcanzo a ver cómo sus ojos se van abriendo mientras se retira de mí, y un olor dulce cruza entre nosotros.
Siento ganas de quedarme para siempre en esa banqueta angostita afuera de su casa, al norte de la mía. Siento ganas de decirle que no hay de qué, que si por mí fuera me quedaría para siempre en esta banqueta angostita, pero que mi casa está muy al sur de la suya.
Pero no puedo decir nada.


—Juan es mi novio y él..., dice como justificación.


Eso fue lo último que escuché porque lo siguiente ya no lo escuché ni me interesó escucharlo. Me despedí en automático y no volví a saber absolutamente nada de A. durante 37 días hasta el día de ayer.


***


—¡Qué tonto eres! Me dice A. botadísima de la risa. Mientras nos comemos unas uvas en la barra de la cocina de su casa. En la televisión el Trife emitirá su fallo sobre las elecciones presidenciales. Pienso que hay algo turbio en todo este asunto. A ella no le interesan demasiado las elecciones, dice que por lo menos en este sexenio no hubo una baja fuerte en la economía. A mí ya no me importa convencerla de que hubo fraude, y que además el Presidente intervino en las campañas. No me importa mientras no deje de reír. Me gusta la risa de A. por franca. Hay mujeres que me parecen frívolas precisamente porque se la viven riendo sin motivo aparente. A. ríe y contagia. Y hace que la vida suene a sencilla, como beber un vaso de agua cuando tienes mucha sed.


—¡Qué!, ¡licenciada!, si usted dijo claramente que Juan era su novio.


A. no para de reír. Su risa, lo confieso, es una de las cosas que más me emboban en este mundo hediondo, como decía Rómulo Lozano. Por eso y porque no entiendo nada estoy inmóvil, sonriendo extrañado, viendo y escuchando cómo ríe A.


—Di-je-que-Juan-es-muy-o-bvio.


Dice con los labios en posición de un beso que nunca me ha dado.


A veces A. me hace sentir como un pendejo.


Carajo, creo que aquí debería empezar mi historia. Les contaré, pues:


La historia que voy a contarles comienza el día en que el Presidente violó la Constitución.

Un soltero reciclado


Necesito una niñera, carajo.

El domingo tocaron a la puerta. Abrí sobándome la cara porque estaba haciendo las cuentas del mandado. No la reconocí a la primera. Ella trataba de contener una risa de emoción que me pareció familiar, como esperando que la reconociera. Era Esther. Atrás de su pantalón de mezclilla un niño de unos seis años trataba de esconderse. Ella me saludó muy efusivamente con un abrazo y un beso en la mejilla.

No voy a contar ahora cómo conocí a Esther ni cómo fueron esos 18 meses que convivimos muy de cerca casi a diario. Diré mejor que es una mujer muy inteligente que me enseñó que a la larga es mejor perderla por sincero que ganarla por estafador. Me obligaba a chingadazos a mi orgullo a que buscara ese pedacito de sinceridad que tenía en el último cajón del clóset.

La quise y pienso que ella también me quiso mucho.

Realmente fue una sorpresa abrir la puerta. Me contó que recordaba la casa de las últimas veces que vino y que al pasar quiso ver si alguien sabía de mí.

Tres minutos más tarde mis hijos jugaban con Jonathan a las escondidas y Esther me contaba que luego de algunos años casada con un tipo de Chihuahua, su esposo se había ido con no sé qué teibolera y el resto la misma historia, pero que había metido abogado y que al fulano, palabras textuales de ella, se lo iba a cargar la chingada. Se lo creí todo. Dejé que terminara el episodio y le ofrecí un café. Cuando regresé con los cafés ella estaba de pie mirando de cerca unas fotos en la pared de la sala. Sus parados eran inconfundibles: todo el peso en una pierna, la cadera descuadrada y con una mano por detrás en el doblez que hacía su cintura. Tenía la otra mano en la barbilla y, como siempre que se ponía en esa posición, estaba pensando en decirme algo. Algo tramaba.

—¿Y tú esposa?
—Ya no la puedo llamar así...
—...Entiendo. Es duro a veces... ¿Entonces… andas soltero de nuevo?
—Digamos que… soltero reciclado—. Sonreí mientras ponía las tazas en la
mesa. Hasta ese momento no me acordé que andaba en chanclas. Ella también
sonrió. Pero no sé si de pena o de qué.
—¿Sabes cuál fue el mejor regalo que me hiciste?–, le pregunté más adelante.
—¡Nooo!, jajajajaja.
—¡No seas tonta! Tu mejor regalo fue Ensayo sobre la ceguera, de Saramago,
que le diste a mi hermana para que lo pusiera sobre mi almohada. Fue hace
mucho. Tú ni te has de acordar. Todavía lo tengo en mi librero.

—Claro que me acuerdo. Me gustó mucho esa novela. Te la regalé, vas a decir que qué mamona, pero para que te dieras cuenta que hay muchas más cosas de las que... puedes ver con los ojos. Dijo esto último con un tonito y una miradita que me recordó viejos tiempos.

Esther seguía siendo guapa. A sus 29 años todavía podían seguirla con la vista en la calle. Un grito de niño nos hizo brincar del asiento. Al primer gritote pensé que era Andrés, pero cuando nos fuimos al patio corriendo nos dimos cuenta que era Jonathan que se había tropezado. Nada de gravedad. Siguieron jugando con un memorama en la sala. Yo estaba pensando en los padre que se hallaron los tres niños cuando Esther me suelta de golpe:

—Estás enamorado.
—¿Perdón?
—Que estás enamorado.
—¿Me preguntas o me dices?
—Hazte, Gerardo, hazte.

No pude evitar poner cara de extrañeza, o de algo que yo quería que pareciera extrañeza.

—¿Por qué me preguntas eso?
—No, por nada, ... ta bien... te ves contento...

Pinche vieja, me dije.

—¿Pero de dónde sacas eso?
—Te conozco. Además, no me has coqueteado ni tantito, jajaja.

Me reí porque no supe qué decir. Entonces cambié de tema:

—Pensé que habías venido por lo del anuncio
—¿Qué anuncio?
—No nada, olvídalo. Me encuentras de pura fregadera. Nunca estoy a estas  
    horas.
—No: dime: qué anuncio.
—Uno en donde solicitaba una niñera.
—...aaah, porque no tienes tiempo para dedicarle a tu enamorada... —, su tono
   era burlón.
—Esther.
—... y me imagino que la ves muuuy poco...
—¡Esther!
—¿...cómo se llama...?


Pinche vieja, pensé. Le di un sorbo al café mirándola casi con odio. El café ya estaba frío y pensé que no quería escuchar más a esta mujer.

Se ve que le falta una manita, dijo mirando debajo de la mesa. El gusto de volver a verla se me estaba evaporando muy pronto. La paciencia también.

—Pues creo que nos podemos ayudar mutuamente. Dijo, con decisión.

No perdía esa seguridad. Creo que fue algo que siempre me gustó de ella. En un concierto que hubo en la escuela, se acercó al vocalista entre la bola después de la presentación sólo para decirle, estuvo bien chido, compa, tocas conmadre, me gustaría que fueran a una fiesta que estoy organizando... Y los músicos fueron a aquella fiesta.

—A ver...—, me froté la barbilla, en actitud que dime lo que me tengas que decir
   de una jodida vez.

—Estoy a punto de ganar la demanda de divorcio. El difunto aquel va a quedar
   en la calle, pero ni modo. Mientras, necesito un empleo que me permita cuidar    
   a Jonathan, al menos por dos o tres semanas que mi mamá estará fuera. Tú
   necesitas alguien que te levante este... mugrero... perdón pero creo que   
   podemos hacer algo. ¿cómo la ves, mi estimado? Dos semanas.

Déjame ver.

Seguimos platicando media hora más hasta que se levantó. Mis ojos la recorrieron de cuerpo entero en cámara lenta conforme se levantaba y se me enchinó el vello de la nuca. Exhalé simulando despabilarme, mientras recogía las tazas.

Al despedirnos le dije:

—¿Sabes qué Esther?, yo creo que no se hace.

Nos dimos un beso y se fue.
Llevaba a Jonatan de la mano.

Soliloquio




Nos quedamos a mitad de la calle
Esta ciudad metálica
no se apropió de los recuerdos

Imaginé por un momento que estabas conmigo
a mitad de la calle

¿Por qué no vuelves y me dejas en paz?

Ars poética




Habito en el espacio de la llama ausente
Vago en un palpitar de polvo andado

Historia de un breve minuto

Un minuto puede ir en la solapa de algún saco, colgado como un dije de tal forma que la parte superior vaya bien sujeta a la solapa y el resto de su angosta longitud cuelgue libremente.

Ya que no todos los minutos son del mismo tamaño, es posible encontrar minutos particularmente grandes. Por cierto, se supo de uno que casi parecía una hora, y que fue encontrado afuera de una hacienda abandonada, con tres orificios de bala junto a los restos de un hombre como de unos 35 años. Dicen, los que saben la historia, que el hombre fue fusilado, y que bajo su camisa llevaba, sobre el vientre, su último minuto de vida. Debió ser enorme porque el hombre en lugar de doblarse hacia atrás por el impacto de 15 rifles, cayó primero de rodillas y luego se fue de bruces abrazando el enorme bulto que le habían reventado en las entrañas.

Un caso todavía más curioso es el de un minuto descubierto incrustado en un meteorito de 5.8 kilogramos de peso, caído hará unos dos años. Al ser analizado se descubrió que era un minuto de aproximadamente diez mil años de edad desprendido de algún cometa errante.
Cuando se realizó su estereotomía —así decía el informe— en un simulador, se descubrió en él una estructura cúbica por demás extraña; era una estructura cristalográfica insólita, incluso hasta artística pues le científico que lo observó por primera vez con una lente, el Dr. Ernest Berner, murmuró para sí: “Vaya, vaya, vaya, este minuto no le sirve a la humanidad más que para pieza de museo; nunca había visto un Picasso que bajara del cielo”.
















martes, 28 de abril de 2015

Genaro Saúl Reyes Calderón

Estudiaba la carrera de Ingeniería, pero durante esos primeros semestres mi tiempo "libre" lo dedicaba por completo a dos asuntos: 1) Actividades religiosas 2) Y a asistir de oyente a la Facultad de Filosofía y Letras. De aquellos años descubrí dos cosas en mi vida: que no serviría nunca para dedicarme a la vida consagrada, y que quería dedicarme a escribir. Mi última actividad religiosa fue un hecho muy consciente: se trató de la misa de 6 el viernes 2 de octubre de 1992 en la ciudad de Aguascalientes, una misa que duró por cierto no más de 25 minutos, algo no muy común en aquellos años (ignoro si eso sucede ahora).  En la Facultad de Filosofía, como oyente desde 1990 hasta 1992, conocí muy bien el ambiente y algunos maestros. Sólo asistí oficialmente como alumno hasta el lunes 8 de febrero de 1993. Para entonces tenía varios años de asistir a talleres literarios y un par de años antes el periódico "El Norte" me había publicado mi primer poema, "Fantasma", en la sección "De los talleres" (aparecerían más en esa sección, por los siguientes dos años). Varios de mis maestros en la Facultad (de Filosofía, no de Ingeniería, de donde no recuerdo casi a nadie) fueron muy importantes para mi vida posterior, no sólo en lo relacionado con lo académico (que creo que nunca fue una prioridad mía). En primer semestre inscrito gané un par de concursos literarios en la FFyL y seguí en el Taller de la UR, en donde estuve por más de dos años (de 1992 a 1994). La parte esencial de mis clases de oyente y la persona que me hizo amar la facultad y en general el conocimiento, fue mi maestro Genaro Saúl Reyes Calderón, quien por muchos años fue además el coordinador de la carrera de Letras Españolas. Era alguien que lo mismo impartía Griego que Semiótica (vamos, podía entrar al quite en la mayoría de las materias, incluso si no me equivoco, él era uno de los que habían diseñado el programa. Si me pidieran señalar dos aspectos esenciales suyos diría que su erudición y su ética. Ambas. Recuerdo que los primeros meses en los que iba a su cubículo (la neta no salía de ahí) llegué preguntándole por el año de nacimiento de Rafael Alberti. "–Mil novecientos dos," me contestó sin levantar la vista de sus papeles. Genaro sabía de memoria no sólo el nombre de los ochenta y tantos almunos de Letras (o los que fueran, cada semestre), sino que también, como especialista en cine mexicano, podía mirarme un momento, y decirme por ejemplo "pusiste un semblante como el de fulano actor en la película tal o cual".
Otra de las características fundamentales es que es un extraordinario maestro. ¿Qué quiero decir con  esto? Que es alguien que no se limita a preparar, impartir su clase, e irse, no. Sabe bien en qué anda cada alumno, a quién le puede exigir más, quién anda perdido, en quién pude poner mayores responsabilidades, en una palabra, sabe quién es quién, y lo asume con suma discreción.
Es una persona con un alto sentido ético porque no ha perdido su independencia, y por muchas cosas más que me constan, y que me queda claro que otra persona menos ética en su lugar habría aprovechado su posición para un beneficio personal. Es alguien que sabe muy bien que demasiada cercanía con la Institución termina comprometiéndote. O salpicándote. O amordazándote.
Quizá el espaldarazo más significativo, o uno de los más importantes para mí fue que asistió a mi primera lectura pública de poesía, una que hicimos Daniel y yo en la sala Cervantes.
Genaro, para mi sorpresa, fue.
Hoy lo recuerdo porque es su cumpleaños, (bueno, es hasta mañana 29 de abril pero me gusta empezar las fiestas temprano).

La foto de abajo corresponde a la lectura que menciono y en cuyo reverso, él escribió: “Gerardo: un primer evento público siempre es un primer gran paso; me ha dado mucho gusto compartir contigo este primer paso y espero, o más bien, estoy seguro, habrá muchísimos más”. Genaro. 14 de agosto de 1993.

Muchas gracias, Genaro.

domingo, 26 de abril de 2015

Pasión por la destreza

A los hombres nos gusta la destreza, la adoramos, es una de nuestras grandes debilidades.
Nos gusta presumirla y reconocerla en otros.
Además, a esta obsesión se le suma otra, que es nuestro frenesí por juzgar por medios cuantificables.

Uno de los ejemplos más claros de esto lo encontramos en los deportes. ¿Han visto el entusiasmo con el que los conocedores del beisbol enuncian al pelotero que logra la hazaña de registrar un promedio de bateo superior al .400?¿Han observado la gloria con la que se cubren los campeones goleadores de los torneos de futbol?
Las listas con los deportistas que más dinero ganan está en la charla de mesas masculinas, lo mismo con las marcas de velocidad o de ingresos.
Hace poco leí una entrevista con Carlos Slim en donde, medio en broma, el magnate decía que estas revistas con resultados financieros –me imagino que muchas de sus empresas aparecen ahí– son para él el equivalente de una revista Playboy para muchos otros.

Todo está relacionado con el desempeño.

Destreza no sólo con el desempeño físico, sino con la capacidad de obtener diversos logros, como por ejemplo académicos o resolver con eficacia problemas. La destreza para un mejor desempeño que nos lleve a obtener mejores logros. Igual que los antiguos cazadores.


Lagos de ternura cotidiana


Un conocido, quien firma como Épsilon, escribió lo siguiente, se los comparto:

"Los hombres no descubren el mundo de otros con afán de conquista (bueno, no
siempre) , más bien los mueve la necesidad de reconocimiento de su propio mundo.
Descubren riquezas propias y ajenas cuando logran entender y aprehender ese otro
mundo, se necesita algo de aventurero en la empresa, arriesgar un poco para
tener acceso a lagos de ternura cotidiana, a montañas de recompensa por un logro
común. Pero a veces los exploradores nunca llegan, porque se envenenan comiendo
una planta desconocida o mueren a causa de un malentendido con los
nativos."

sábado, 25 de abril de 2015

Lydia Cacho en Ensenada,

Explanada del Cearte, 24 de enero de 2015
Preguntas en la rueda de prensa previa

Lydia Cacho ante mil 200 personas en la explanada del Cearte, la tarde del 24 de abril del 2015. Foto: Cortesía de Ensenadita.
G, Ortega ¿Cómo se puede combatir la objetalización de la mujer?
México ha tenido muchos logros importantes en términos de los cambios culturales con respecto a las mujeres, y me parece que hay dos aspectos en los que la incidencia es mucho más importante para hacer esta transformación cultural y eliminar la cosificación de las mujeres o el tratarnos como objetos, y esos dos espacios son sin duda los espacios educativos y los políticos.
El educativo tiene una incidencia directa en la población. Hasta la participación equitativa de hombres y mujeres en las escuelas, eso ya está sucediendo en México. Hace diez años, en muchos espacios educativos, incluso de educación superior, eran mucho más los hombres que las mujeres, hoy en día hay en muchos espacios hay muchos espacios en los que hay más mujeres que hombres, incluso en la propia prensa, hay redacciones que se han feminizado de manera importante.
Me parece que participación de las mujeres en todos los espacios, en el ejercicio de la cultura, del poder y del arte permiten que las mujeres dejen de ser contempladas como objetos, objetos para ser utilizados, para ser vendidos,  para ser abusados, y como sujetas de derecho y de aportación también. Y precisamente estamos en un espacio que nos permite discutir estos temas.
Uno de los agentes más importantes desde mi punto de vista para la transformación de esta cultura sexista es sin duda la prensa, los medios de comunicación en general, pero particularmente la televisión y los medios publicitarios. Ayer en la Ibero Tijuana, las y los estudiantes  hicieron un ejercicio increíble de análisis  de derechos humanos con su profesor de fotografía. Por ejemplo la perspectiva del arte crea un estudio de la semiótica, de análisis de la publicidad para revisar el sexismo. Y fue muy interesante porque fue una revisión de la publicidad mexicana, estudiantes de 19 y 20 años, y llegaron al quid del asunto. Dijeron aquí está la publicidad que nos regala todos los días, la que nos está reiterando que las mujeres son objetos, que la belleza, a pesar de que las modelos sean el uno por ciento de la población mundial, nos están diciendo que todas las mujeres deben tener cierta apariencia y comportarse de una manera determinada, que casi siempre es algo relacionado con el hembrismo, es decir , tratar al cuerpo como objeto  y proyectarte como un objeto y al mismo tiempo como una sujeto que manipula, ese es el hembrismo, que sería el equivalente del machismo, es el complemento del machismo.
Aquí hoy estamos para empezar a discutir lo otro, lo que sí está sucediendo también, que es el feminismo y las nuevas masculinidades, que están comenzando a transformar paulatinamente en nuestra cultura.

 Gerardo Sánchez García: El mes pasado compareció usted en este proceso que se sigue por el caso de tortura. ¿Formalmente hay más acusados?  
Referente a estas cadenas de turismo sexual, mencioanaba que en Tijuana pudiera darse esta situación ¿Hay noticias de que en Ensenada se esté generando este tipo de comercio, este tipo de tráfico sexual?
L.C.: Las acusaciones directas que yo entable en la PGR desde hace 10 años, cuando fui secuestrada y torturada por la autoridad de Puebla, son en contra de la procuradora, de la juez, del propio exgobenador Mario Marín, de Kamel Nacif, y de los dos policías que directamente me torturaron. Uno está detenido, el otro está prófugo, tiene orden de aprehensión pero se dio a la fuga.
La PGR ha guardado en el cajón del olvido el resto de las investigaciones y las órdenes de aprehensión. Ayer platicábamos en Tijuana mis abogados y yo que consideramos que fue detenido este policía justamente porque en octubre del año pasado yo llevé con mis abogados a Ginebra, ante el tribunal, ante el comisionado de la ONU, un caso, en mi caso justamente para tratar de atraer a la justicia a todos los implicados, incluido a Kamel Nacif, y los senadores y diputados en las redes de prostitución y trata  de personas, vemos qué sucede, mientras tanto voy a seguir con los careos con este policía que directamente está acusado de torturarme, Los demás están sujetos a procedimientos diferentes.
Sobre Ensenada. Justamente ayer hablaba con mis colegas de Tijuana. Cuando estuve investigando para mi libro, sobre las Esclavas del poder visité tres veces y en lapsos bastante largos Tijuana, justamente para investigar cómo estaban funcionando las redes, a partir de algunas sobrevivientes que habían sido introducidas en la trata desde los 15 y 16 años. De todas mis investigaciones no tengo evidencia de casos concretos de explotación sexual infantil en Ensenada, sin embargo hay alguna declaraciones por parte de asociaciones de mujeres aquí en Baja California que aseguran que la explotación sexual comercial también se da aquí [en Ensenada] y justamente hay un comercio de turismo de explotación sexual del turismo de los Estados Unidos que viene hacia acá pero yo personalmenmte no tengo evidencia de eso.

César Córdova. La grabadora no registó claramente la pregunta que versó sobre la situación de los centros de rehabilitación.
El caso de Mamá Rosa en Michoacán, muchas personas que conocíamos de ese proyecto nos quedamos sorprendidas, luego ya entendí y reconocí públicamente que me había equivocado y que esto se había convertido en una organización verdaderamente monstruosa y casi mafiosa. Las organizaciones no gubernamentales en México tienen un problema histórico importante. Durante mucho tiempo, décadas, sobre todo en los primeros 50 años de gobierno del PRI, las asociaciones civiles dependían de la venía del gobierno federal para poder existir, y no solamente la venía sino los recursos directos obtenidos y que el presidente o la esposa del presidente, en el caso del DIF, reconocieran la importancia, y sobre todo la sumisión de las asociaciones civiles para existir.

2.
Las organizaciones no gubernamentales comenzaron a cambiar en México, y desde que se dio la transición democratizadora, (no digo democrática porque estamos en una transición democratizadora) con el presidente Vicente Fox, me parece que sucedieron dos cosas paralelamente, una que nos atañe a nosotros. De pronto tuvimos una apertura en los medios que no habíamos conocido antes y que ahora estamos pagando el costo de esa apertura pagando el costo con muchísima violencia en contra de la prensa, y por otro lado las asociaciones civiles entendieron que podían empezar a fortalecerse y a ser más independientes.
En este contexto muchas organizaciones civiles comenzaron a abrir las puertas en los estados, todavía en la dinámica anterior, y muchas de ellas son religiosas.
(Aquí yo sí quiero puntualizar de manera importante: no todas las organizaciones religiosas que rescatan por ejemplo personas con adicciones, hacen daño a las personas, pero hay muchos de ellos que sí están haciendo daño, sobre todo muchas cristianas que se han detectado en todo el país).
(…)
3
Yo he documentado, por ejemplo la cadena Hilton, la cadena Marriot en particular, que tiene el mejor proyecto ha educado y entrenado a todo su personal para descubrir si hay algún turista que esté trayendo menores de edad dentro de los hoteles para tener sexo con ellas y ellos.
Todavía persisten estas redes entre los taxistas y los botones o los bell boy que son los que traen a las jóvenes a prostituirse dentro de los hoteles de lujo o en ciertas zonas turísticas. En ese sentido este proyecto a nivel nacional y las Secretarías de Turismo de los Estados las implementan. Ahora bien, los gobernadores de cada estado tienen una incidencia directa en las secretarías de Turismo locales, y entonces los gobernadores  en estos momentos en que estamos en elecciones intermedias, lo que están diciendo es “no le muevas a nada, no saquen números” y están deteniendo y ocultando los números sobre la explotación sexual, y ahí otra vez el papel de la prensa local está como un factor fundamental para evidenciar el problema.
En la segunda pregunta que tiene que ver con el opresor y el oprimido, me parece que en este momento México necesita de un gran movimiento social fundamental y es el movimiento de los hombres.
Lo que ha sucedido con Ayotzinapa me parece ejemplar porque el líder de todo este movimiento es un joven que se llama Omar, que fue uno de los pocos sobrevivientes de esta masacre, o de estas desapariciones forzadas que se convirtieron en masacre. Omar se ha convertido en un ejemplo de estos chicos que están en le resistencia civil, pero que también entienden cuál es el papel de los hombres jóvenes. Entienden que la opresión crea o fomenta la violencia y una mayor discriminación a veces, pero también entiende que a él le toca hacer una reflexión personal sobre cómo él se enfrenta a esta necesidad o a este impulso por ejercer violencia.

Es parte de la plática que vamos a tener en un momento, justamente ésta, qué significa ser oprimido, qué significa ser opresor.

César Córdova: Qué opinión le merece el comentario que hizo el gobernador de Baja California Francisco "Kiko" Vega el pasado mes de marzo cuando dijo que "las mujeres están rebuenas... para cuidar niños".
L. C.: Me recuerda cuando (Jorge) Hank Rhon dijo que las mujeres eran como ganado, o cuando (Vicente) Fox dijo que eran como lavadoras. Lo que demuestra es que hay una misoginia estructural en estos hombres de poder", dijo en el Cearte la tarde de este viernes 24 la activista Lydia Cacho al preguntarle su opinión sobre el comentario "las mujeres están rebuenas... para cuidar niños
Conferencia.
1.
La coincidencia maravillosa de que el centro de ciencias esté unido con el centro del arte para que podamos dialogar sobre estos temas que me parecen fundamentales, en un momento en el que se discute casi únicamente el tema de si votar o no votar y la verdad es que no tenemos mucho por quién votar.
Ya dijeron quién soy pero quiero volver a presentar algunas cosas de quién soy como mujer.  Algunos de ustedes saben que soy periodista, que publicado varios libros de investigaciones sobre el vínculo entre el poder político corrupto, la delincuencia organizada, la trata de personas, los empresarios que se dedican a hacerle daño a las y los demás. También he publicado un libro de poesía, que fue mi primer libro, hace 18 años. Bastante malo, soy mala poeta, debo confesar, qué bueno que me convertí en mejor periodista que poeta.
También me encanta cocinar, soy bastante buena cocinera. Para sorpresa de muchos porque creen que las feministas nos dedicamos a perseguir con el sartén a la gente. Yo uso el sartén para cosas más útiles que perseguir a los hombres con él.
Me encanta cocinar, me gusta hacer yoga, cuido a mis perritas, tengo gallinas en mi casa, tengo un huerto en el que cultivo la comida que como en casa.
¿Por qué les cuento esto? Bueno, porque casi siempre cuando describimos a alguien que es conocida o conocido y se va a dedicar a expresar alguna idea hacemos una definición muy cerrada de quién ese esa persona.
Yo no estaría aquí en este momento, si no fuese por las mujeres que me antecedieron.
Mi abuela materna, una mujer nacida en Francias que fue muy aguerrida, involucrada políticamen ton mi abuelo en Francia y Portugal durante la dictadura de Salazar, tuvieron que huir de Europa para venirse a México con mi madre cuando era apenas una niña que nació en Francia.
Mi mamá se educó en México, pero al mismo tiempo dentro de una familia muy revolucionaria. Una familia que tenía una clara noción de lo que significaba la igualdad y la batalla por los derechos de las demás personas. La familia, que creció en un ámbito de guerra, donde la comida era poca, y tenía que compartirse, donde la solidaridad era una forma de estar y ser en su comunidad, y en sus países.
Mi abuelo era portugués, era carpintero. Hacía un poco de todo. Era un hombre muy interesante. Mi abuelo me enseñó a ser bancos de madera. Me enseñó a leer poesía.
La primer vez que yo leí a Fernando Pessoa fue gracias a mi abuelo que me sentó junto a él y que me dijo: “Una mujer mexicana debe saber tres cosas: una tiene que conocer la poesía para conocer su alma; dos, tiene que conocer mucho de futbol (porque a él le gustaba el futbol); y tres, y tiene que saber que su cuerpo le pertenece y su país también.
Por su puesto que mi madre, ya se imaginarán, y mi abuela jugaron un papel fundamental en mi vida. Pero también mi abuelo jugó un papel fundamental porque me hizo comprender desde la voz masculina que las mujeres somos iguales, no solamente ante la ley, como dice la Constitución, sino ante la mirada de los hombres que nos aman, o por lo menos eso yo creía cuando era niña.
Y mi padre es un hombre mexicano criado en una familia militar. A mi padre lo llevaron desde niño a una escuela militar, y lo forzaron desde  pequeño a creer que ser hombre era ser macizo, callado, macho, sostenido; un hombre-cartera, de esos que cree que tenía que trabajar todo el tiempo para mantener a todo el mundo porque eso era lo que ser tenía como hombre.
Mi papá poco a poco fue buscando una forma diferente de ser él y de ser hombre mexicano, en un contexto de los años cuarenta y cincuenta, y se enamoró de una feminista francesa que era psicóloga y después sexóloga. Es decir: me tocaba. La gente que cree en los asuntos místicos y cree que las personas por nacer eligen en dónde nacer, me parece que a mí me tocaba si eso fuese cierto.
Y en ese contexto fui educada.
En mi casa éramos tres hombres y tres mujeres. Nos decía que éramos iguales. Dese bastante jovencitas nos enseñó a mis dos hermanas y a mí a cambiar la llanta del auto, a revisar el radiador, si teníamos un accidente qué debíamos hacer, nos enseñó a jugar futbol. Soy muy buena portera para quienes pregunten qué posición me gusta jugar.
Y mi abuelo era campeón de futbol en el Club de Port cuando era joven y mi madre aprendió futbol cuando era joven y le gustó.
Y mi madre nos enseñó a cocinar, y enseñó a cocinar a mis hermanos. Y todo lo que nos enseñaba, nos lo enseñaba por igual a ellos y a nosotras.  Eso era la forma en la que yo crecí. Para mí eso era algo absolutamente normal.
Pero claro: salí a la calle y las cosas cambiaron radicalmente, porque el entorno en el que yo creí parecía un mundo completamente absurdo frente a lo que sucedía afuera en la calle, donde se suponía que las niñas como yo, debían jugar con su muñequita, con unas trencitas, con unas colitas todas lindas, y no jugar futbol.
La primera vez que alguien me dijo que era lesbiana no me quedó muy claro por qué y corrí con mi mamá y le dije: “Mamá, dicen en la escuela que soy lesbiana ¿por qué?”, pues porque estaba jugando futbol y no me gustan las muñecas, porque tengo muchos amigos niños y niñas. Pues nada más. Entonces le dije: “¿Qué es una lesbiana?”. Y mi mamá me dijo: “Una lesbiana es una mujer que se enamora de una mujer”.  Me dijo: “te voy a explicar una cosa: las personas se enamoran de las personas. A veces son hombres y a veces son mujeres y a veces hay personas que se enamoran en una época de su vida un hombre y a veces de una mujer”. Claro, mi papá estaba un poco asustado con esa respuesta y puso cara de  “Dios mío no le digas eso a la niña”. Pero me quedó clarísimo que decirme lesbiana no era peyorativo. Los niños de las escuela creía que me gustaban las niñas y yo siempre pensé: a mí me gusta le gente en general, a mí me gustan los niños y las niñas, aunque no me gusten erótica o sexualmente. Pero nunca lo tomé como una ofensa que me dijeran lesbiana. Por eso recientemente cuando el gobernador de Quintana Roo quiso acusarme de lesbiana porque no sabe qué hacer conmigo cada vez que lo denuncia por corrupción, entonces saca revistas y publicaciones en las que pone mi fotografía y dice que soy enemiga del estado, o que soy lesbiana. Pobrecito.
Eso es la misoginia estructural.
Ustedes han visto en este estado cuando el gobernado dice que las mujeres deben de regresarse a la cocina, que son objetos, y les arrebata su condición de sujetos de derecho.
Cuando una mujer en México dice que es feminista la mayoría de la gente dice: “ups”.
Y luego cuando anunciaron que iba a venir yo a hablar de los derechos de las mujeres hubo por ahí algunos profesores que dijeron: “Híjole, ¿no nos van a alebrestar a las alumnas?”. Y la respuesta fue sí, ojalá. Eso es lo que esperamos que suceda, y no solamente a las alumnas sino también a los alumnos (aplausos por siete segundos).
Grabación 2
…una red de pornografía infantil alrededor de la cual publiqué después un libro que se llama Los demonios del Edén

¿Qué significan los derechos de las mujeres?



(el resto, en proceso de transcripción)

jueves, 23 de abril de 2015

Palabras

En esta casa todo duerme menos las palabras,
ésas se cuelan, se hunden en la niebla.

Ahora
la rigidez de la espina en el hueso doloroso

Ahora
la impaciencia horizontal y tranquila

Un rasgo filial perdido en la almohada, y todas las cosas cambian de sitio al cerrar los ojos

Se han perdido tantas cosas en esta casa



Martes 17 de febrero 2004

De dónde

De dónde vino el himno de batalla
que tus manos compusieron para el abandono

De dónde el desierto de tu espalda
llegó para confundir la noche

De dónde zarparon los cascabeles de tu risa
que han convertido mi casa en un pantano de memoria

De dónde partirá un tren cuando despierte

Declaración

Odio lo obstinado de ti que hay en mis venas
en cada ínfimo tejido

Lo odio
por infinito

Porque en sus cruentos vaivenes
oculta lo indecible
–lo impensable–

porque profana mi coraza
la avergüenza
y muy
lentamente
desangra
mi silencio



San Nicolás de los Garza, abril de 1992.

Tu brazo roza el mío

Tu brazo roza el mío
en este vaivén urbano
  
  No sé tu edad ni tu nombre
  absolutamente nada de ti
  pero el azar nos tiene rozándonos los codos

Solo sé que tus pechos me sonrieron
y tus ojos apenas me observaron
  
  No me atrevería a voltear
  por no romper el encanto anónimo
  de una belleza que imagino

Sé que no me ofrecerías chocolates
por mucho una sonrisa

  Tu pantalón es rojo
  eso sí lo sé porque lo estoy viendo
  lo demás lo adivino
  del instante fotográfico
  en que te dije compermiso

Cuando te hayas bajado
no te volveré a ver

  Los encuentros efímeros
  producen mundos efímeros
  y en este ruta 110
  el Mundo es tu codo
  rozando el mío