lunes, 30 de marzo de 2015

Coches, baches y moches

Encontré una ciudad de coches, de baches y de moches.
Encontré una ciudad salvaje y educada.
Con ganas de decir, ah, mundo hediondo.
Cuánto dinero hay y qué caro
(ganar 100 cuesta 50, y jugarse el día entero).
Mi ciudad, sitio de apariencias, estatus, buena carne y futbol
ya no es lo que antes era.

martes, 24 de marzo de 2015

El arte de la guerra

Cuando en una organización se requiere instalar una ampliación de una red eléctrica se le pide al proveedor que esté capacitado y se le valora, pues la labor es delicada. Sin embargo, se requiere igual o más observación, sensiblidad y un enorme cuidado al valorar las aportaciones de las personas que trabajan dentro. Porque una persona puede ser y hacer la diferencia, pero no sabemos de antemano quién. O sí lo sabemos, pero nos hacemos pendejos por motivos extralaborales. También estoy convencido de que la mayoría de las personas puede aportar un 20 ó 50 por ciento más de esfuerzo si se siente valorada y sus inciativas son por lo menos escuchadas con suma atención y tomadas en cuenta. Para respetar el tiempo y el trabajo de los demás no se estudia. Para cualquier carrera sí, pero para respetar no. Eso ya se tiene o no se tiene.
También dos personas que ganan lo mismo en un puesto similar parece que aportan lo mismo, pero aportan cosas diferentes, aunque cumplan con sus tareas tienen enfoques diferentes, un sello distinto, expectativas y concepciones del trabajo distintas.
Quien hace un recorte de personal con base sólo en los "números" y no conoce bien a su gente, y no tiene un plan de mejora a futuro está tejiendo con manos muy firmes la soga con la que se va ahorcar.

(Reflexiones a partir de El arte de la guerra, de Sun Tzu y pensando en batallas, generales, líneas de mando, provisiones, descansos y castigos)

Proyecto editorial

Suelo andar ideando tontera y media, y desde hace un tiempo estoy fraguando un proyecto editorial modesto y ambicioso. Ya les contaré, tiene que ver con difundir la obra de autores, principalmente desde la bellísima Ensenada de Todos los Santos.

La miel

En mi experiencia, la mitad de las personas más interesantes que he conocido tienen relaciones y conductas autodestructivas, y como la miel me llama, el del asunto era yo.

La miel me llamaba, y el del asunto era yo 
no los otros.

Preguntas de los chamacos

Entre muchas, hay tres expresiones que los chamacos de ahora no entienden: 

1) "¿Quién es molcas?"

2) "¿En dónde están los moros con tranchete?"

3) "¿Qué es eso de 'alzar' la casa?"


martes, 17 de marzo de 2015

Mecano

En noviembre de 1991 asistí con una amiga al concierto de Mecano en la Plaza Monumental Monterrey. "Bajo, negrito y cabezón, sólo pude ser peón de negras, lo más chungo en ajedrez", así comenzó el concierto, con la letra de "Peón de negras". Todas las canciones de los hermanos Cano Andrés y en la voz de Ana Torroja son una obra de arte, exceptuando quizá "Sólo soy una persona", pues en 1979 los tres estaban muy chamacos. No he vuelto a encontrar un grupo a quien le importe tanto la belleza, sean tan buenos músicos, posean una buena voz y además digan algo, establezcan una postura sin dejar de ser originales. Tal vez que a mis 19 años todo lo absorbía como una esponja y me pude quedar con aquellas letras que contenían cierta crítica social, con algunos juegos alucinantes, con búsquedas íntimas, personales, como son todas las verdaderas búsquedas. Ya desde el año 86 me habían impresionado con "Cruz de navajas".Y más adelante, con el álbum "Descanso dominical", me poblaron de imágenes, de conceptos, de otros nombres (¿Qué es el derecho de pernada?¿Quién es Pedro Almodóvar?), me llenaron la cabeza de belleza como si fuera una olla exprés. La seguridad y sencillez de sus letras, sus ritmos de balada, rumba, rock, y por supuesto, todas las referencias a la cultura, al arte, a las letras, estaban ahí y les brotaban como el sudor. Tensión contenida y que de pronto florece, una y otra vez, una rosa es una rosa que es una rosa que es una rosa, porque una rosa es un rosario. En Mecano encontré la pintura y la letra, el ritmo y el aniversario de un 7 de septiembre de volver a encontrarse, pues "la misma mesita que nos ha visto amarrar las manos por debajo, cuida que el rincón de siempre permanezca reservado". En las letras de Nacho y José María encontré nostalgia que me dio de beber, y también letras dislocadas en pos de mayor una elegancia ("y María se moja las ganas en el café / magdalenas del sexo convexo", que la figura retórica convertiría en "y María se moja las ganas del sexo convexo / magdalenas en el café", está última imagen, magdalenas en el café, de profunda carga erótica.).
No he vuelto a ver a unos artistas en el escenario como aquellos, no he visto esa sensibilidad social y respeto por el prójimo en muchos otros, nunca volvía a sentir aquello, nunca volví a verla a ella, nunca volví a tener 19 años como en aquella ocasión.

lunes, 16 de marzo de 2015

El poder de Carmen Aristegui

La postura de Carmen Aristegui no parte de un asunto laboral/contractual, que lo es, sino que con la bandera de un ataque a la libertad de expresión realiza una especie de activismo ciudadano. Se le puede señalar de "falta de imparcialidad" y otros "pecados periodísticos", pero la credibilidad que tiene frente a quienes percibimos a nuestros gobiernos como faltos de toda ética, le da a ella una fuerza moral que obviamente no tiene que ver con el dinero, ni con los cargos. 
Carmen Aristegui es una de las poquísimas personas influyentes en México que pone su trabajo al servicio de la justicia, de los que no tienen voz y que además no ha desempeñado un cargo político ni lo busca. En eso se basa su poder morali, de quien sobra decir que sus modelos de periodísticos no son lo que están dentro del sistema, sino son Sherer, Granados Chapa, Leñero. Creo Carmen practica una misma idea de justicia, un mismo espíritu es el que la impulsa.

Sale Carmen Aristegui de MVS

Para mí sencillamente MVS y Aristegui toman caminos separados. ¿Qué tanto necesita Carmen a la empresa que preside Joaquín Vargas?¿Qué tanto perderá la empresa de comunicación con la salida de la comunicadora? El tiempo lo definirá. De este "divorcio" saldrán cosas muy buenas, especialmente para la periodista, que termina fortalecida y de paso tendrá algunos días de no levantarse tan temprano y dedicarlos un poco más al pequeño Emilio. Un contrato laboral termina, pero eso no significa de ninguna manera que MVS sea el último micrófono disponible para Carmen, además, por si acaso, ahí está internet para poder continuar su labor periodística, tan necesaria en nuestro país por ser un contrapeso a las acciones de los gobiernos.
Lo que podemos hacer en lo individual es dejar de seguir y escuchar a la empresa MVS y estar atentos al siguiente foro en donde se esuche el trabajo de Carmen Aristegui.
Al gobierno federal quizá el alegre la salida de la periodista del aire, pero creo que esta historia aún no termina.

domingo, 15 de marzo de 2015

Lo no dicho y las palabras

En la literatura como en la vida, lo más importante no puede ser dicho con palabras. Es lo que las palabras no dicen.

viernes, 13 de marzo de 2015

Las calles de Monterrey

Monumento Arco de la Independencia, ubicado en el cruce de Madero y Pino Suárez.
Desde hace nuchos años, quizá desde mis 12 ó 14 años, podía recitar murmurando todas las calles del centro de norte a sur y de corrido: Colón, Reforma, Madero (a la que mis padres llaman Calzada, sin artículo), Arteaga, Carlos Salazar (a quien otros más jóvenes llaman solamente Salazar), Treviño, Isaac Garza, Tapia, M. M. del Llano, Espinoza, Ruperto Martínez, Aramberri, Modesto Arreola, Washington, 5 de Mayo, 15 de Mayo, Juan Ignacio Ramón, Allende, Matamoros, Padre Mier, Morelos, Hidalgo, Ocampo y Constitución.
Venticuatro calles de norte a sur, que cruzan otras 36 calles de oriente a poniente.

Madero, antes se llamaba Calzada Unión. Pino Suárez, antes era Calzada Progreso. Ese Monterrey no me tocó porque fue hace un siglo. El Monterrey actual lo siento diferente del de hace cinco años.

En este momento

Aquí vuelvo a ser un niño que dibuja solo. Qué bien es no escuchar la voz de ninguna persona, sólo mis pensamientos. Qué bien es elegir qué comer, qué leer, qué escribir, cuál bailar, a quién llamarle; elegir mirar por la ventana o hacer un silencio aún más a propósito, y escuchar un pájaro. Fui afortunado. Aquí debió haber empezado mi vida, en el punto cero, en el centro. Qué bien está esto de amar, de tener amigos (poquitos) y de salir sin rumbo cuando uno quiere. No sé qué he estado intentando tanto tiempo, pero yo creo que la vida es ésta. En este momento.

martes, 10 de marzo de 2015

Parodoja de luminarias

Como una suprema muestra de que nuestra cabeza no crece, o no madura a la par de nuestros afectos, o mejor dicho, a la par de nuestro aparato emocional, está el ver aquellas luminarias del pensamiento, de las letras, de las artes, esos que cada que hablan regalan un aforismo con un exquisito moño de lenguaje, o un retruécano que nos saca una sonrisa, o a quienes les leemos una frase que nos sigue dando vueltas mientras vamos a comprar el mandado al día siguiente, es ver, repito, a estas personas tan sorprendentes, que sin embargo son incapaces de verse al espejo y no darse cuenta de lo nocivos o incapaces que son para tener relaciones humanas con su mundo inmediato son personas biodesagradables. Creo que hay un niño enojado o inconforme, perdido en medio de la calle en todo esto.
O como dijo, de modo más sencillo, un conocido: "Que tenga un doctorado no le impide a una persona ser un patán".

lunes, 9 de marzo de 2015

Mitos y claves de la masculinidad

Este texto que copio abajo me sirvió a mí y espero que le sirva a otros:

Extracto del libro "Ser hombre: Mitos y claves de la masculinidad"


Ser Hombre: Mitos y Claves de la Masculinidad es el libro que llevó al éxito a Sam Keen, uno de los adalides de la nueva masculinidad. Sí, sí: también “lo masculino” es importante en este nuevo camino que debemos emprender como seres humanos completos.
Según Sam Keen, profesor de Teología en Harvard y doctor en filosofía de la religión en Princeton, el proceso por el cual un ser masculino alcanzaría la plena realización pasa por dos pasos insoslayables: por un lado, el abandono de los antiguos estereotipos que castran y limitan al hombre, a la par que perjudican a sus compañeras las mujeres, y posteriormente hacerse la siguiente pregunta: “¿qué significa para mí ser hombre?”.
Y esta pregunta podría llevar muy lejos dentro del mundo interior de cada uno. Un viaje liberador en grado sumo, por cuanto la tarea de reconstrucción tomaría prácticamente la totalidad del ser humano en conjunto: no hay prejuicios más arraigados que aquellos concernientes a la identidad de género.
En el texto que os presento hoy, Keen hace una magistral explicación de cómo nos afectan las diferentes figuras arquetípicas que conforman LA MUJER, con mayúsculas, (prostituta, ama de casa, bruja, diosa…), y cómo debemos superar la fascinación y la influencia que tienen en nosotros para ser capaces de ver a las mujeres como seres humanos. Nada menos. Con sus características propias, pero no ya como seres arquetípicos.
Cuántas veces un hombre busca en su pareja a una madre, a una amiga… pero no a otro ser humano.
Os dejo con el extracto del libro “Ser hombre: mitos y claves de la masculinidad”: no tiene desperdicio…
Hacía poco que me había divorciado después de 17 años de matrimonio, mis hijos vivían a seiscientos kilómetros de distancia y estaba locamente enamorado de una hermosa joven. Ella se estaba distanciando de mí rápidamente y yo sentía la presencia de otro hombre que la rondaba.
No había un solo momento en el que no estuviera tramando la forma de reconquistarla, de lograr que me amara. Soñaba despierto que era irresistible, alegre y potente, que la apoyaba, la estimulaba, que me complacía su crecimiento y que me dedicaba generosamente a satisfacer sus necesidades y deseos. En la vida real ella no contestaba mis llamadas y nuestras noches juntos eran raras y terribles.
A fin de protegerme de su pérdida inminente, ya me había procurado otra amante que llenara mis horas vacías y mis noches solitarias, la dulce lujuria que curara la herida de un matrimonio y un amor fracasados. Mi vida se descosía como un traje viejo.
Cierto día fui a ver a un amigo y le conté mi situación. Yo estaba hecho polvo y entonces él me dio el consejo más importante que he recibido sobre qué significa ser hombre. Dijo:
“Hay dos preguntas que un hombre debe hacerse para crecer.
La primera pregunta es: ¿Cuál es mi camino y hacia dónde voy?
La segunda pregunta es: ¿Quién vendrá conmigo en este viaje?
Si alteras el orden de las preguntas te verás en graves problemas y no crecerás como hombre.”
Fue entonces cuando comencé a darme cuenta de la abrumadora influencia que LA MUJER tenía sobre mi vida y la de todos los hombres.
No estoy hablando de las mujeres reales de carne y hueso, sino de LA MUJER, esa que está conformada por las figuras femeninas arquetípicas que viven en nuestro inconsciente. ELLA, esa que activa en nosotros emociones que nos sorprenden y dirige muchos de nuestros actos sin que nos demos cuenta.
(A partir de ahora cuando me refiera a LA MUJER como diosa, bruja, arquetipo o fantasma de mi interior, lo haré en mayúsculas. Y cuando me refiera a la mujer mortal de carne y hueso lo haré en minúsculas).
Aparentemente yo era un hombre exitoso. Había acabado una carrera universitaria siendo muy joven y, a mis 35 años, llevaba una vigorosa vida de profesor y escritor. Como la mayoría de los hombres entregaba la mayor parte de mi energía y de mi atención al trabajo.
Pero mi segundo nombre era “Hombre devorado por LA MUJER”. Todo el tiempo, mientras avanzaba en mi profesión, estuve comprometido en una ansiosa e interminable lucha por encontrar a la “mujer adecuada”, por lograr que mi relación “funcionase”, por crear un buen matrimonio.
También me preocupaba el sexo ¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Habrá llegado ella al orgasmo? ¿Por qué no soy potente todo el tiempo? ¿Qué hago con mi deseo por otras mujeres? Cuanto más complicado era mi matrimonio, más me empeñaba en arreglarlo. Trabajé obsesivamente en la comunicación con mi pareja, el sexo y todo lo demás durante mucho tiempo.
El divorcio, finalmente, rompió el modelo simbiótico padre-madre de mi primer matrimonio. Con muchas ilusiones de libertad y éxtasis comencé a “explorar mi sexualidad” y a buscar nuevamente a la “mujer adecuada”. Como mi obsesión por LA MUJER crecía, se me ocurrió que si conocía mis aspectos femeninos no dependería tanto de las mujeres para obtener motivación, placer y ayuda.
Durante muchos años de introspección y trabajo personal me pregunté constantemente “¿Soy lo suficientemente receptivo, entregado, intuitivo, sensual, flexible, “femenino”? ¿Soy lo suficientemente activo, decidido, racional, agresivo, “masculino”?”. Pero todos mis esfuerzos parecían arrojarme aún más profundamente en brazos de LA MUJER.

EL VÍNCULO INCONSCIENTE DEL HOMBRE CON LA MUJER
La realidad es que los hombres no tenemos conciencia del poder que LA MUJER ARQUETÍPICA tiene sobre nosotros. Y como no nos damos cuenta de las cadenas que nos atan a ELLA, estas cadenas son aún más fuertes.
Los hombres permanecemos desconectados de nuestra experiencia masculina y de nuestros sentimientos profundos porque nos pasamos la vida negando, defendiéndonos, tratando de controlar y reaccionando ante el poder que LA MUJER tiene sobre nosotros.
Sólo aprenderemos a conocer los misterios propios de la masculinidad separándonos del mundo de LA MUJER. Pero antes de esa separación debemos darnos cuenta de las formas en que LA MUJER ARQUETÍPICA nos atrapa, incorpora, define y devora; porque si no estaremos siempre proyectándola y seremos controlados por aspectos que nos pertenecen aunque nos neguemos a verlos.
Los hombres frecuentemente ignoramos hasta qué punto nuestras vidas giran alrededor de la relación que mantenemos con LA MUJER ARQUETÍPICA.
Estamos hechizados por ELLA. LA MUJER es el misterioso fundamento de nuestra existencia. ELLA es el auditorio delante del cual se representa el drama de nuestra vida. ELLA es el juez que nos declara culpable o inocente. ELLA es el Paraíso del que nos expulsaron y que nuestros cuerpos añoran. ELLA es la Diosa que garantiza nuestra salvación y, también, la MADRE CASTRADORA que nos la niega. ELLA tiene sobre nosotros un poder mitológico que nos aterra y fascina al mismo tiempo.
Los hombres nos creemos muy independientes, pero la realidad es que somos muy vulnerables al poder que LA MUJER ARQUETÍPICA tiene sobre nosotros. Por eso comprometemos tanta energía y malgastamos tanto poder tratando de controlar, evitar, conquistar o degradar a las mujeres con las que nos relacionamos.
Cuando un hombre se permite sentir la gran influencia que LA MUJER ARQUETIPICA tiene en su vida, es más fuerte que cuando se cree autosuficiente y libre. Sin embargo, es imprescindible saber que esta vulnerabilidad no es un síntoma de neurosis ni de anormalidad, sino que es un hecho que forma parte del ser masculino en evolución.
Hemos nacido de LA MUJER y nos ha costado mucho trabajo llegar a ser el ser individual que somos. La lucha por conseguir una identidad propia nos lleva la mitad de la vida (como mínimo), por eso es normal que temamos que ELLA (el gran océano arquetípico de lo femenino que nos dio la vida y nos nutrió cuando éramos bebés) nos inunde y nos trague como el mar que devora una isla.
Aprender a diferenciar con claridad entre LA MUJER y las mujeres humanas es el trofeo que se gana al final del viaje heroico del hombre, jamás al principio ni en la mitad del recorrido. Y para que un hombre pueda hacerse consciente de la naturaleza de su virilidad debe saber que LO ESENCIAL DEL MIEDO QUE SENTIMOS ANTE LA MUJER NO TIENE UNA EXPLICACIÓN LÓGICA porque LA MUJER es una figura escurridiza que no está fuera sino que es parte de nosotros; pero vive en nuestro inconsciente y JAMÁS sale de allí para permitirnos verla frente a frente.
Para poder aprender a respetar y amar lo femenino una de las tareas fundamentales de la masculinidad es investigar los sentimientos inconscientes que nos produce esa MUJER ARQUETÍPICA, porque sólo así podremos disolver el miedo irracional que ELLA nos provoca.
Podemos pensar en el viaje del hombre hacia la individuación como el proceso que nos permitirá cambiar a LA MUJER por la mujer. Esto nos ayudará a ver a las mujeres humanas no como arquetipos, sino como seres individuales, cada una con sus propias y particulares características. La mayor parte de nuestros problemas no los tenemos con la mujer que está en nuestra cama o en nuestra sala, sino con LA MUJER que vive en nuestro inconsciente.
Para que podamos aprender a amar a las mujeres y a relacionarnos realmente con ellas debemos exorcizar todos los aspectos que surgen de la MUJER ARQUETÍPICA: diosa, prostituta, virgen, ángel, castradora, madre, bruja, teta llena de leche, madre-tierra. Mientras nuestra casa esté habitada por estos fantasmas permaneceremos exiliados del verdadero misterio y poder de la masculinidad y nunca podremos vivir armoniosamente con una mujer real.
No podemos estar cómodos en la intimidad con las mujeres porque nunca nos hemos sentido cómodos lejos de ellas. La mayor parte de los hombres modernos no ha conocido el placer de la soledad y la independencia sostenidas en el tiempo. Nos hemos hecho las preguntas en el orden equivocado. Antes de preguntarnos “¿Cuál es mi camino y hacia donde voy?” nos hemos preguntado si ella vendrá con nosotros o adonde querrá ella ir. Así, hemos sujetado nuestras almas a su aprobación quedando paralizados y gestando hacia ellas un gran resentimiento por esta dependencia.
Para transformarse en hombre, primero hay que “convertirse en hijo pródigo, marchar del hogar y trabajar solo en un país lejano”. Este es, ineludiblemente, el paso previo que el hombre debe realizar para llegar a reconciliarse con las mujeres. Para poder amar a una mujer real, debemos antes dejar atrás a la MUJER ARQUETÍPICA y completar SIN ELLA nuestro proceso de individuación.
Y en este punto llegamos a la encrucijada del camino que separa a aquellos que eligen permanecer inconscientes de las fuentes de su identidad de hombres, de los que optan por iniciar su peregrinaje al interior de la masculinidad lúcida.
Para los que elijan el camino del peregrino el primer paso será olvidar por un tiempo sus problemas de relación con las mujeres y concentrarse en analizar la primera pregunta:
“¿Cuál es mi camino y hacia donde voy?”
Sólo después de que sepamos a ciencia cierta la respuesta y hayamos emprendido nuestro camino podremos plantearnos la segunda pregunta:
“¿Quién vendrá conmigo en este viaje?”
La urgencia que los hombres tenemos por el sexo, la intimidad y la pareja y por poner en orden nuestras relaciones con las mujeres es precisamente la causa de la ansiedad que nos fuerza a establecer relaciones en las que traicionamos nuestra masculinidad.
Como un buen cuento de misterio, el viaje hacia la masculinidad íntegra está lleno de sorpresas que sólo podrán experimentar quienes decidan avanzar poco a poco. Os invito a acompañarme en este viaje.

La memoria selectiva

La memoria es selectiva. Y como tengo la mala costumbre de pensar en aquellas cosas que mujeres y varones hacemos distinto, creo que hay un punto en que nuestra memoria la empleamos diferente. Puedo estar equivocado en estas generalizaciones, pero finalmente convengamos que son simples tendencias de género.

Por lo anterior, sospecho que mientras los varones tenemos una inclinación mayor para grabar aquello relacionado con el ámbito púbico, como lo pueden ser hechos históricos, acontecimientos deportivos o sucesos políticos, en las mujeres puede quedar más presente lo relacionado con el mundo afectivo, aquellas relaciones familiares o sentimentales, dentro de un contexto no lineal, sino conectado por un cablerío de asociaciones todas ellas afectivas.

Cuándo comenzaste a trabajar, le pregunté una vez a mi mamá. Su respuesta fue: "Pues mira, todavía no me casaba; todavía no conocía a tu papá, pero ya había terminado la prepa...a tu papá lo conocí un poco después".

Pero de fechas, nada.

Lo mismo con muchas amigas, para quienes su biografía está marcada por las fechas de matrimonio, nacimiento de los hijos, fallecimiento de los padres... para ello sí hay fechas precisas.

Creo que esas mismas mujeres (no todas, claro) ve con total sinsentido lo que un par de amigos son capaces de recordar: Uno de ellos, unos 10 años mayor que yo, sabe de memoria los años y países de todos los mundiales de futbol, empezando por el de Uruguay en 1930, así como los campeonatos, goles y estadísticas que incluso a mí, que no soy partidario del balompié, me puede emocionar.

Otro amigo es un profundo conocedor de la historia de México, con pelos y señales, fechas y nombres, su memoria y precisión son increíbles. Incluso da conferencias al respecto.

Tengo otro amigo, intenso lector como el amante de la historia de México, que recuerda autores, directores, años... toda una enciclopedia. Abundan los varones en estos asuntos...

Y ¿qué saco yo de todo esto?

Nada.

¿Nada?

Sí, nada, excepto

poder decir que ayer 8 de marzo cumplí dos años en mi actual trabajo y que un 8 de marzo, pero del 2003, que además cayó en sábado, asistí a una bonita boda en Pie de la Cuesta, territorio de Acapulco Guerrero, a la orilla de la playa. Espero que aquellos dos sigan felices (juntos o separados) y espero que mi trabajo siga siendo satisfactorio como ha sido en los últimos dos años.

Esta es mi memoria para lo laboral, pero al que no le guste, tengo otra.


domingo, 8 de marzo de 2015

Mujeres, poder y discurso

Evidentemente algo mucho más complejo sucede que una simple cuestión de cantidades en asuntos de poder, abuso y discriminación por género. Mi hipótesis es que la mayoría de las personas normalizamos la desigualdad y la discriminación, la mayoría lo hacemos independientemente de nuestro género. De lo contrario, ¿cómo se explicaría que las mujeres sigan siendo la "minoría" más grande en una población en donde existen 100 mujeres por cada 95 varones. Evidentemente algo más complejo sucede que una simple cuestión de cantidades. 
Algo que tiene que ver con la internalización del poder desde el discurso.

Dos tipos de mujeres frente a la desigualdad por género

En torno a las ideas feministas y de los derechos de las mujeres he escuchado muchísimas versiones, algunas contradictorias, por eso hoy que es 8 de marzo, escribo esto más bien para tenerlo claro yo.

Las opiniones en torno al tema las puedo acomodar en uno de los dos grupos.

El primer grupo, que llamaré nada más por comodidad, más militante, dice que la equidad que por justicia le corresponde a las mujeres, se realiza con trabajo, con lucha, con compromiso, con acciones. En mayor o menor medida, las mujeres sufren abusos por el solo hecho de ser mujeres, y ante esto hay que luchar, ser solidarios y solidarias. Más o menos ese es el discurso de una conciencia por los derechos de las mujeres.

El segundo grupo, al que llamaré individualista o empoderado (no en mal plan), dice que si bien habrá abusos, no simpatiza con el hecho de darle consieraciones especiales de ningún tipo a las personas por el solo hecho de ser mujeres. Dice también que cuando las mujeres se reúnen bajo el mote de, digamos, mujeres pintoras, o mujeres obreras, se están reconociendo implícitamente como vulnerables y que es necesario unirse para enfrentarse al poder opresor. Afirman que el talento no tiene género y muy pocas veces se han sentido realmente discriminadas. Más bien han salido adelante gracias a su talento, su esfuerzo, su constancia... más o menos como el de cualquier persona que se esfuerza lo suficiente.


Esta es mi opinión: Creo que ambas posturas tienen razón por el hecho de que en los dos casos han vivido de manera distinta su ser mujer. Creo que tenemos mucho que escuchar, reflexionar y aprender de las historias de abuso y desigualdad, para ver en qué momentos y de qué modos nosotros mismos ejercemos un poder con tintes de abuso.
El segundo grupo nos enseña que todos podemos salir adelante en nuestros propósitos a pesar de que pertenezcamos a un grupo al que la mayoría conbsidera como un grupo en desventaja.

lunes, 2 de marzo de 2015

Para mí, bailar...

Bailar no es para mí el seguimiento mecánico y calculado de un ritmo o de una melodía.

La gente cree que se baila con el cuerpo, y eso es una verdad a medias. Así como el oleaje puede originarse bajo la superficie del mar, así la voluntad de bailar aparece en el cerebro y dentro del pecho, no en los movimientos pretendidamente exactos y acordes con la música.

El cuerpo ejecuta esa intención, y lo puede hacer bien o mal, pero cuando esa intención es superficial, se nota; es una ejecución fría, calculada, sin alma.

domingo, 1 de marzo de 2015

Ojalá le dé vergüenza a este señor

El periódico El Universal publicó hoy domingo una nota firmada por la redacción en la que se narra cómo el alcalde del municipio de San Blas, Hilario Ramírez Villanueva, levantó el vestido a una jovencita con quien bailaba en ese momento en pareja.
Este hecho se da sobre el escenario, ante decenas o cientos de asistentes, quienes lo toman como una broma. La muchacha sigue bailando y Ramírez Villanueva vuelve a levantarle el vestido dejando ver la ropa interior de ella ante la mirada de todos los asistentes.
Me parece lamentable y vergonzoso lo que hizo este señor. Y todos los mensajes que envía son para dar pena.
Por ejemplo: ¿ostentar un puesto de poder le permite jugar esas "bromas"?¿Los niños varones que estaban viendo les quedó claro que un varón no puede abusar de una mujer en ningún nivel ni en ni ningún ámbito?¿las mujeres que presenciaron el hecho también lo minimizaron y se rieron?¿tendrá algún castigo o sanción este sujeto por lo que hizo?
Como dato adicional, este señor fue el mismo que durante su primera administración como presidente municipal por el PAN, reconoció que "sí robó, pero poquito" (nota).

Creo que varones y mujeres no debemos fomentar esto, empezando por que no debemos normalizarlo.