jueves, 31 de diciembre de 2009

¡Animal!

Derechos de los animales
No soy amante de los animales. No hago fila ni me confieso ni comulgo con el discurso de la sociedad protectora de animales. Me da una pereza monumental y pétrea la presunta ternurita, con matachines y cohetes, que expresa la persona que adora a los animales. Generalmente son mujeres solteras que adoptan uno o más animalitos y vacían en ellos su amor y sus desvelos, sublimando sus pulsiones y adorando prácticamente a tooodo el reino animal representado en tres o cuatro perritos que brincan en los sillones.

"Los derechos de la animales", aluden las personas que dirigen sus preocupaciones en favor de estos seres vivos. Por mi parte pienso que los animales no tienen derechos en virtud de que no tienen obligaciones. Claro, tampoco me alegra ni tantito que se ejerza crueldad en contra de los animales. Si a alguien no les gusta, pues que no se acerque; y si alguien siente miedo ante ellos y les da por lastimarlos, pues que vaya al sicólogo a arreglar sus problemas y punto.

En otro momento mencionaré mi gusto por los toros, por la fiesta brava, de dónde me nace y por qué no me provoca ningun conflicto.

Perros contra gatos
No soy amante de los animales, pero tampoco los odio. Quiero decir exactamente que lo que rechazo es la parafernalia en torno a una supuesta obligación o responsabilidad de cuidar a los animales. ¿Que estamos violentando su entorno? Pues sí, pero eso es un problema de planeación humana, no de protección a los animales. Deberíamos vivir en mayor armonía con el ambiente, contaminar lo mínimo, etc. Muchos miles de especies han desaparecido para siempre en los últimos cien millones de años, y seguirán desapareciendo. En general creo que existen temas más urgentes y en lo personal más interesantes.

Y sin embargo. Si me dieran a escoger, por ejemplo, entre un perro y un gato, preferiría un gato. Yo también me pronuncio, con Renato, en favor de la superioridad moral felina.
Pienso que un perro estaría dispuesto a adherirse a las filas del narcotráfico, a votar en el Senado en favor de condenar el matrimonio entre personas del mismo sexo, o pronunciarse en favor de la guerra (perdón, invasión de paz) en el Consejo de Seguridad de la ONU. Un gato no.

Muchos me dirán que los perros son leales a muerte. Y sí, quizá sean una excelente compañía, inteligentes, juguetones, divertidos... Sin embargo Pienso que los perros son más proclives a la lambisconería. Y como en esta sociedad el que manda es el hombre, pues ese mismo hombre premiará la docilidad y la obediencia de sus acompañantes. Mascotas incluidas.

Un gato mirará en torno primero, luego pensará si se queda o si se quiere ir a otra parte, buscará su espacio y si el dueño se lo sabe ganar, entonces ofrecerá su mano (o su pata). Me gusta creer que los gatos, a la manera de Cujo, el protagonista de Felidae, la novela policíaca de Akif Princçi, tienen un mundo interior, privado e insobornable.

Inteligencia
Me atrae mucho más el conocimiento que la militancia, a pesar de que cada vez descubro lo poco que conozco y que en algunos momentos de mi vida he participado en algún tipo de militancia. Tampoco tengo ojo moral para los fanatismos, sino simplemente me parecen fenómenos interesantes, como por ejemplo en torno al futbol, de cierto modo a una religión y en este caso, en defensa de los derechos de los animales: unos me dan hueva pero son interesantes, o mejor dicho, hay enfoques que son muy interesantes, aunque los fenómenos sean los mismos (como lo hace el buen periodismo).

Desde hace unos años he pensado en qué es la inteligencia. Para algunos es una combinación entre la capacidad de razonar, memoria, capacidad para resolver problemas, capacidad de aprendizaje, etc. (CONTINÚA...)

lunes, 28 de diciembre de 2009

De la geometría del amor a un sólo un gesto

Carmen:
A veces uno se desencanta del amor y le da por tomar parejas intempestivas, de esas que duran lo mismo que el entusiasmo por un grupo nuevo, un best seller, una película.
Pero otras veces uno cree que el amor es algo más duradero, que el próximo año la pareja aún estará ahí con menos entusiasmo y más amor, y que en el fondo, en el fondo, eso de vivir en pareja no tiene nada de enfermo.
A veces en el amor (esa mezcla de negociaciones, dudas, memorias y sueños) uno se expande. Y cree que el otro es la extensión de uno, y viceversa. Pero no. Porque al paso de un mismo puente, a uno le duele un brazo cuando a otro le aqueja un pie; a uno le da calor lo que a otro le da sonrisa.
Y resulta que las parejas intempestivas que duran lo mismo que el entusiasmo por un grupo nuevo no son para quedarse, al menos no cuando ya se ha acabado la música y lo que uno quiere es leer o platicar. O salir a caminar para ver si la tarde es igual a la que uno se imaginaba.
Esos sobresaltos del amor, no del todo mortales, pagan bien a quien se espera, bajo la condición de que no extienden garantía ni admiten intereses.
Sólo el amor puede engañar a la geometría euclidiana, que jura que "dados dos puntos se puede trazar una y sólo una recta que los une". Y también, sólo el amor puede comprobar que mil 732 kilómetros pueden ser del tamaño de un gesto pequeño. Digamos de la comisura de tu boca cuando sonríes. (diciembre del 2009).

domingo, 27 de diciembre de 2009

Ensalada de salchicha

Reconozco que para la comida he sido un barbaján. Si hubiera una carrera para aprender a degustar y disfrutar de la (buena) comida yo estaría pasando de segundo a tercer año de primaria con seis. Y eso nomás porque como de todo y casi como esté. Un barbaján hecho y derecho.

Es más, puedo llegar a armarles un pedo si alguien me pregunta más de dos veces si prefiero este platillo en lugar de tal otro. Por qué. Actualmente pienso que el goce de comer es un acto privado, como son muchos de los goces y que uno no tiene porque andarlos divulgando. Comes o te vas. O comiendo y platicando. O comes y lo... bueno. Como yo no soy para nada buen cocinero, como seguramente lo son Toño Ramos u Horacio Ramírez, o con el gusto de Arturo Reyes que hasta se especializa en periodismo gastronómico, pues yo trato de no hacer olas. Gracias por su comprensión.

Pero, entre la comida que hace mi Carmen (la otra vez me vine en seco nomás de probar una ensalada y al estarme viniendo me puse a llorar dándome contra la mesa repitiéndome no puede ser no puede ser chingao no puede ser) y las protestas de mis hijos por la mala (malísima) comida que a veces les preparo, he decidido renovarme.

Salvar mi alma.
Y si no salvarla al menos reivindicarme.
Ya no quiero ser un barbaján.
Os juro.
Decido cambiar.
Tener la fuerza para recuperarme. Rehabilitarme.
Sí, hoy voy a cambiar.
Al menos por un ratito. Luego de hacer este sincero acto de contrición, de mea culpa gastronómico, les presentaré mi mejor platillo. Sí, como lo oyen.

O mejor dicho, el único que mis hijos aceptan con harto regocijo. La cantidad de calorías, proteínas y grasas se las debo, pero si quieren un respuesta certera, son un chingo.

Este platillo lo llamamos Ensalada de salchicha. Y es muy sencillo. Se necesitan:

Una lechuga, salchichas de las que vienen ya cortadas en trozos y con un poco de queso derretido encima todo esto en un platito de hielo seco envuelto en plástico que se estira un chingo y que se puede conseguir en Soriana. También se necesita una lata de elote de 450 gramos (para cuatro o cinco personas) o de 280 gramos (para tres o menos raciones). Un tarrito de crema.

Se lava la lechuga y se pone una cama en cada plato. Lucen más las hojas lo más enteras posibles. Luego se calientan las salchichas de un minuto a un minuto 20 en el horno de microondas y se pone una porción encima de la lechuga. Después se le pone el grano de elote (antes se le escurrió la agüita; sabe muy rica, eh). El que lo desee le puede poner crema al gusto. Este platillo mis hijos lo devoran. ¿Cómo les quedó el ojo? En la imagen, nomás en lo que fui por el teléfono ya mis hijos habían empezado el plato y uno de ellos se lo había acabado, así es que no se aprecia bien bien cómo queda, pero esta es la idea.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Hombre manta, hombre andamio y otras ideas sueltas

Mi hermana podrá estar en Budapest, en Liverpool, en Niza o en Seúl, pero invariablemente, cada vez que nos conectemos por la cámara de internet, mi mamá hablará de las noticias de la familia, y yo le preguntaré sobre distancias, aeropuertos y cultura.

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Lo tengo. Concluí que la seducción es violencia sin hostilidad.

***

Un amigo muy mujeriego dice que las chicas más peligrosas son las que buscan casarse. No, me quedé pensando yo, la verdad no, creo que las más peligrosas son las que no piensan en el matrimonio. Quizá sea difícil de explica esto.

Primero ¿peligrosas en qué sentido? No he sabido de ninguna que pistola en mano, obligue a un hombre a casarse con ella. Si la soltería es un valor (primero quién sabe qué tan valor sea) uno debe saber proteger lo que considerá valioso y luego no andarse quejando. Segundo, si el matrimonio es un estado que aspiran más mujeres que hombres, pues eso también es digno de revisarse. En todo caso mujeres y hombres, pienso yo, le damos un significado un poco distinto al mismo hecho, es decir, al matrimonio, pero eso es otro tema.

Volviendo a las mujeres que mi cuate considera peligrosas. Las intenciones de casarse son claras y están muy bien delimitadas; no hay ningún problema en entender eso. Uno puede estar de acuerdo o no, o alejarse o continuar, pero sabe en qué puede desembocar. No quiero decir que las mujeres traigan un letrero que diga, "ya quiero casarme", aunque luego de un tiempo, según mi punto de vista, a muchas se les va notando que sí lo tienen en mente "algún día y con la persona adecuada" (y en este punto creo que sí les importa un tanto la edad, no a todas igual, pero sí importa).

En cambio, esta es mi opinión basada en lo que he visto a lo largo de varios años, las mujeres que no ven al matrimonio como una de sus ilusiones, antes han roto con otros paradigmas igual o más fuertes.

No he visto mucho, pero me he fijado atentamente en ciertas cosas. Mujeres que rompieron con la cultura son mucho más dueñas de su vida, de su cuerpo, su sexualidad, sus ideas, sus proyectos. Varoneras les dicen algunos, empoderadas, compas, mujeres fálicas, mujeres "qué pedo" les digo yo (a partir de un comentario de una mujer así, quien me decía que cuando un tipo se le quedaba mirando de coche a coche, ella era capaz de decirle con la expresión de su rostro "¿qué pedo, qué quieres, güey?"). Como comentario adicional, a este tipo de mujeres es muy sencillo verlas más como personas que como mujeres, en otras palabras, como sujetos que como objetos que se adquieren o a los que se pude tener acceso. Son mujeres frontales que se expresan la mayor parte de las veces con una franqueza que puede ser incómoda pero que a ellas les vale madre. En otras palabras no se andan con mamadas. Para que me entiendan mejor.

¿A qué me refiero con eso de que han roto con la cultura? En términos muy concretos y específicos, a que, teniendo o no pareja, no están bajo la tutela de ningún hombre, sea su bato o su padre. De nadie. Y tal parece que ya no la aceptarían más. Por tanto, esa independencia vital les da una libertad, muchas veces incomprensible en nuestra cultura masculina. De este punto me gustaría hablar después.

Quien se enamora perdidamente de alguien así, nomás le queda la fe. Es como tirarse de un avión con un paracaídas que se abrirá en cualquier momento, excepto cuando nosotros queramos. Más o menos.

***
Pendiente lo de Hombres manta y hombres andamio.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Primero lo primero

Podemos seguir pisteando muy a gusto, pero primero lo primero.

martes, 22 de diciembre de 2009

Resumen de noticias

Mi alegría es también la de Daniel. Mi Daniel.

Poncho debe estar partiendo a la maternidad, pues su primer hijo está por nacer hoy o mañana. María y Poncho. Yo estuve en su boda. Recordé cuando jugábamos en su casa unos tiros hace apenas treinta años.

Cuando una amistad no se da, eso significa solamente que no se da. Si alguna vez hubo, deber ser más o menos recíproco o no merece el nombre.

El hijo de mi prima tiene un mal de nacimiento. Me pone triste que su esperanza de vida se esté acortando. Admiro la fortaleza de mi prima que aún puede sonreír. Y caminar.

Me parece igual de buena, pero ahora se está poniendo más bonita que antes. Bueno ya. No debería contar que se llama Carmen y la amo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Machismo

El machismo es una enfermedad social como el alcoholismo, pero a diferencia de éste, es casi invisible. "Yo no soy machista porque nunca le he pegado a una mujer", es el argumento más burdo. Pero estamos en el siglo XXI, y las formas cambian. A mi juicio el machismo va desde un desprecio soterrado hacia las mujeres, hasta un trato paternalista que implica verlas con cierta minusvalía.
En otras ocasiones he dicho que rechazo la imagen frágil de las mujeres por falsa. Las mujeres son tanto o más fuertes que los hombres, y no me refiero en sentido físico, por supuesto, que es quizá en uno de los pocos, de los muy pocos ámbitos en que somos más fuertes que ellas.
En realidad un hombre moriría de parto, o mínimo quedaría traumado para toda su vida. Emocionalmente las mujeres están mejor equipadas, y tienen un sistema de enfriamiento, válvulas de escape e indicadores de seguridad que ya quisiera un edificio inteligente.
Las mujeres saben cuando se les llena el tinaco y hay que rebalsarlo un poco, o se dan cuenta cuando la presión no les alcanza y necesitan recargar energías. Sí, es cierto, hay muchas que se sobreexponen, se sobrerrevolucionan, trabajan bajo presión y de manera simultánea como una consola de 24 canales. En fin, son más sofisticadas.
Pienso que son raras las mujeres débiles, y que se muestren así obedece más a una mercadotecnia de sexos que a una realidad. Por ello pienso el miedo del varón se mide por el ímpetu que tratar de controlarlas, enjaularlas, limitarlas. Miedo a estar solo, a ese vacío emocional. Hay mucho que aprenderles, en fin.
Decía que el machismo es una enfermedad social. Todos hemos visto una actitud de desprecio por una mujer por el solo hecho de serlo. Pero el que tengan una visión muy dstinta de entender muchas cosas del mundo no significa que la versión hegemónica, es decir, la visión del varón, tenga que despreciarlas. Muchas arriban y se mueven en el mundo laboral repitiendo los mismos patrones que los hombres están el poder, es cierto, pero es que también el poder masculiniza.
Pero todos estamos, hombres y mujeres, en el mismo barco, eso es innegable. Los modelos tradicionales ya no funcionan, o al menos ya no nos funcionan a los hombres. Si hacemos caso que las relaciones de pareja son una relación de poder (no necesariamente de violencia, sino de correlación de fuerzas), entonces ya no estamos preparados para jugar ese juego. Me refiero a los hombres.
En cualquier caso, muchos de los que creemos que existe una cosa llamada machismo, lo colocamos como algo ajeno, fuera de nosotros. "Eso le pasa a mi vecino de enfrente, a mí no". Y cuando nos pasa a nosotros, cuando afloran (elocuente el verbo, jejejejejeje) nuestras actitudes machistas, simplemente las negamos.
**
Me declaré machista desde hace varios años, para qué darle más vueltas. Mas pienso que no por eso me satanizo ni tampoco que el declararlo me exonero de nada. Simplemente creo que estoy en el comienzo del camino.
El hecho de convivir de una manera bastante sana con una pareja tampoco me hace bajar los brazos. De hecho no estoy exento de los asaltos en la oscuridad que a veces me juegan todos los patrones que he venido absorbiendo de toda la vida, y bien digo de toda la vida.
A últimas fechas vuelvo al tema de la sexualidad. Estoy tratando de aproximarme de nuevo a conocer más acerca de cómo funcionamos los hombres. Desde hace años me dediqué a comprar libros que hablan sobre el tema, desde los de divulgación hasta los más académicos; a todos les entro, todos aportan, aunque luego se repitan o parezcan lugares comunes o nos digan cosas que parezcan obvias. Sucede, me sucede a mí, que vuelvo a releerlos de acuerdo más o menos a lo que ando buscando, dependiendo de cómo ande en determinado momento. No voy a contar cómo ando, pero sí quiero pasar en limpio las citas que más me han llamado la atención del libro que estoy releyendo, así, por partes, capítulos salteados etc. El libro en cuestión de llama Varones. Género y subjetividad masculina, de las argentinas Mabel Burin e Irene Meler, editado por Paidós en el 2000 y reimpreso en el 2004. Son citas sueltas que tomé del capítulo que se llama "La sexualidad masculina. Un estudio psicoanalítico de género":

"...también es necesario reconocer que existe un reparto desigual del imperativo del goce y de la censura. Las mujeres, aun las más modernizadas, son objeto de un proceso donde se estimula cierta censura de la expresión pulsional. Los varones hacen del placer sexual la recompensa de la exposición viril y, a la vez, un emblema de su pertenencia al colectivo dominante. Censura e incitación, por lo tanto, tienen un reparto desigual según el género."

"Debido a su asociación con el dominio, una de las características de la sexualidad masculina es la jactancia. Los varones mienten o exageran para sostener su prestigio ante sus pares."

Esta me parece buenísima: "eran hombres y se enojaron de que alguien pusiese en duda que la sexualidad les divirtiese".

"La paradoja de la heterosexualidad del varón es que no le gustan las mujeres como personas".

"...Por supuesto que

viernes, 18 de diciembre de 2009

¿Por qué amamos?



Por María José Casado Ruiz de Lóizaga. Nacida en Nueva York hace 59 años, Helen Fisher es profesora de investigación de la Rutgers University de New Jersey. Ha estudiado 58 culturas de todo el mundo y publicado entre otros libros Anatomía del amor: historia natural de la monogamia, adulterio y divorcio y Por qué amamos: naturaleza y química del amor romántico.

Es la mayor experta en sexualidad, matrimonio y divorcio desde el punto de vista evolutivo, además de autora de best-sellers y una de las más prestigiosas antropólogas de Estados Unidos. Vive junto al Metropolitan Museum de Nueva York, entre piezas étnicas traídas de sus viajes, en los que ha estudiado 58 sociedades de todo el planeta. Y cada noche, disfruta de los placeres de Manhattan: los pequeños teatros donde ponen a los clásicos, las exposiciones, los restaurantes baratos con encanto, porque la investigación no da para lujos. Es lo que los estadounidenses llaman una “intelectual pública”, que combina el trabajo de laboratorio con presentaciones en televisiones, universidades y otros foros. Ahora aplica a su investigación las más modernas tecnologías y escanea cerebros enamorados y corazones rotos.

Hace 10 años empezó a estudiar el gran misterio de por qué amamos, cómo elegimos pareja y qué le pasa al cerebro enamorado para que el más cuerdo se vuelva loco. Lo cuenta en Por qué amamos: naturaleza y química del amor romántico, un libro que ha presentado en España.

–¿Hay alguna clave desconocida que nos lleve a enamorarnos de alguien?
–Son importantes el tiempo y los elementos culturales. Tienes que estar listo para poder enamorarte en ese momento, y también cuentan las experiencias de la infancia. Según crecemos elaboramos un perfil inconsciente de lo que vamos a buscar a base de la experiencia de nuestros padres, del colegio, de nuestros amigos, de lo que vemos en la tele... Y cuando estás en el momento adecuado y encuentras a la persona que encaja en ese perfil, los circuitos cerebrales pueden ponerse en funcionamiento y se desencadenan las reacciones químicas. Pero la decisión de elegir una persona quizá se basa en elementos culturales: la belleza y la juventud mueven a los hombres, y a las mujeres les impresiona la riqueza y la buena posición. Y si a ellos el amor les entra por los ojos, las mujeres son más sensibles a la palabra y los detalles. La forma en que nos sentimos al enamorarnos funciona con la química de los circuitos cerebrales.

Helen puso carteles por la Universidad Rutgers, en New Jersey: “¿Acabas de enamorarte locamente?” Con 839 voluntarios de variadas edades, razas y condiciones que pasaron por la resonancia magnética nuclear demostró que el amor es universal y apenas se diferencia de unos a otros.

–¿Cuando ha explorado el cerebro enamorado qué ha encontrado ahí dentro?
–Ésa es la parte más novedosa de mi trabajo, aquella en la que hemos explorado las zonas y sustancias implicadas en el amor romántico. Cuando vi por primera vez las imágenes del cerebro enamorado con las regiones activas iluminadas de amarillo brillante y naranja sentí una admiración sobrecogedora. He visto la actividad del flujo sanguíneo en esas áreas y comprobado las sustancias químicas. Hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región en forma de C descubierta hace poco y relacionada con el sistema de recompensa del cerebro, la excitación sexual, las sensaciones de placer y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, ATV, la veta madre de las células que producen dopamina.

–Dopamina, norepinefrina, serotonina... son las sustancias que ha detectado. ¿Somos una fábrica de drogas naturales cuando nos enamoramos?
–Creo que esa locura la producen los niveles altos de dopamina y norepinefrina, y un nivel bajo de serotonina. La dopamina en grandes cantidades, además de aumentar el nivel de testosterona – la hormona del deseo sexual–, está asociada con una gran capacidad de concentración, euforia y dependencia, que son síntomas de adicción. El colocón del enamorado lo producen las sustancias que fabrica su cerebro: el alto nivel de norepinefrina, que produce euforia y pérdida del apetito; el bajo nivel de serotonina tiene que ver con la obsesión de estar con el amado.

–Usted distingue entre atracción sexual, amor romántico y cariño, cada uno con su circuito cerebral. Y dijo que el amor dura 4 años. ¿Sigue creyendo que tiene esa fecha de caducidad?
–Después de conocer tantas culturas y tribus vi que las mujeres de todo el mundo tendían a tener niños cada cuatro años, el plazo más habitual del divorcio, tras el matrimonio; y que en otras especies que forman vínculos entre iguales, padres e hijos están juntos al menos el tiempo para criar a la prole. Así elaboré la teoría del ciclo reproductor de 4 años. El índice de divorcios crece mucho, según la mujer es más independiente económicamente, pero ese patrón no cambia. El animal humano quizá fue creado para tener una serie de relaciones sucesivas, aunque no todos se separan. Hay matrimonios que duran toda una vida, como más del 50 por 100 de los de EE UU. Parece que tenemos muchos modelos reproductivos diferentes. El cerebro es un órgano muy flexible, y diferentes personas manejan esos sistemas cerebrales de forma distinta; unas forman un matrimonio para siempre y otras sienten gran cariño por su pareja, pero al tiempo pueden enamorarse de otro.

–¿Es posible identificar de qué tipo es alguien al conocerle?
–Ése es el problema; ni siquiera puedes saber en qué patrón vas a encajar tú hoy. Supongo que por eso hemos desarrollado el lenguaje, y el lenguaje de signos, para mostrar nuestras intenciones.

–¿Cómo encaja aquí la figura del latin lover, el don Juan?
–Está por todas partes, en Nueva York y entre los esquimales. A los estadounidenses no nos gusta la infidelidad, pero algunas culturas mediterráneas pasan por alto este pequeño detalle y son muy permisivas con los hombres.

–También ha demostrado que los animales se enamoran.
–En más de 100 especies, desde elefantes a roedores, vi que eligen pareja y sienten un amor romántico primitivo: no comen, apenas beben... Darwin fue de los pocos que lo reconoció.

–¿Qué sociedades le han enseñado más ?
–Los bosquimanos kung, una tribu de cazadores con arco y recolectores del desierto de Kalahari que vive como hace millones de años, y en concreto una mujer llamada Nisa, cuya vida amorosa es prácticamente como la nuestra.

–¿Tiene futuro el matrimonio?
–Hay dos tipos de matrimonio: el tradicional y el simétrico o entre iguales; en estos últimos en que ambos trabajan, las mujeres lo que buscan es un buen compañero. Todo puede funcionar.

–Usted es de las personas que más sabe del amor. ¿Le ha servido para aplicárselo a sí misma?
–No. Me casé hace mucho y mi matrimonio duró menos de un año. He tenido 3 parejas largas y ahora tengo otra desde hace 2 años. El amor es como un pastel de chocolate: no vale con conocer sus ingredientes, hay que probarlo.

El sexo en la lengua

Dos temas me gustan mucho, el del género y el de la lingüistica. Cuando se cruzan surgen cosas interesantes.
Del asunto del género me interesan esas diferencias entre hombres y mujeres, que muchos piensan que son naturales, ya dadas, pero que yo creo que son inculcadas por nuestra cultura. ¿De qué hablan hombres y mujeres?¿hablamos de lo mismo?¿abordamos igual los mismos temas?
Vivo en Monterrey, México. Considero que mi país es bastante conservador, pero dentro de las ciudades más conservadoras está Monterrey. Mi ciudad es rígida con los roles de género, con los compartamientos, incluso con lo que se espera de cada grupo social, a diferencia de otras ciudades.
Confieso que no conozco muchas otras partes del país ni del mundo. Alguna vez estuve en Barcelona, una ciudad ordenada donde las mujeres prácticamente no usan maquillaje. En otra ocasión visité Berlín, donde claramente el temperamento es muy otro y el carácter de la ciudad tiene otra respiración, entre antigua y memoriosa.
En otros momentos de mi vida he podido convivir con parejas originarias de Uruguay, Argentina y España, y de ellas, celosas de su cultura, he aprendido esas pequeñas grandes diferencias, tanto de los hábitos, gastronomía, pero especialmente de su habla. Por esto digo que en Monterrey somos rígidos, conservadores, y excluyentes con el otro, con el distinto.
Alérgicos a la otredad. Aún pensamos que buena parte de los males nos viene de fuera, porque lo de aquí, lo característico de aquí, nos decimos, lo nuestro, son tres cosas: el trabajo, el trabajo y el consumo como condición de felicidad.
En el Distrito Federal, tan padecientes de la contaminación y la inseguridad, no cargan con el designio de las relaciones humanas metalizadas. En el DF, en donde me tocó vivir por unos dos años y donde fui el hombre más feliz de mi vida, se vive una atmósfera realmente cosmopolita, con relaciones bastante horizontales frente al poder y con una riqueza de culturas apenas comparable muy de lejos, quizá, con Tijuana. Es estas dos ciudades, a mi juicio, tienen relativo poco valor aspectos que en Monterrey son difíciles de ignorar, tales como el nivel socioeconómico, la estirpe familiar (el apellido, pues) y la imagen que el individuo proyecta (acorde con los dos anteriores, se espera). En Monterrey las relaciones humanas en su mayoría pasan antes por las relaciones comerciales, laborales, utilitarias en más de un sentido. En otras palabras la gente no se conoce porque sí, porque se encontró en la calle, por ejemplo y se puso a platicar. Antes hay que asociar al nuevo conocido(a) con alguien o con algo satisfactorio (amistades del trabajo, amistades a partir de los clientes, etc.).
Pero tengo sangre regia, y de algunas cosas, aunque las critique, difícilmente me puedo sustraer. Por ejemplo el asunto del trabajo. Pienso que somos muy trabajadores (aunque sea la ciudad en donde más se violan las garantías laborales y los grupos de poder se jacten de que hace mucho años no estalle una huelga). Pienso que Monterrey tiene uno de los niveles de vida más altos de Latinoamérica, y que ya quisiéramos pagar tres pesos por un boleto a la red del metro que cuenta con 175 estaciones, y no 4.50 por un tren ligero con apenas 30 estaciones que no llegan a todos los estratos geoeconómicos. Pienso que si es cierto eso de que por cada peso que el estado aporta a la Federación se nos regresan 23 centavos, eso es inequitativo y nos da a pie a creer y creernos varias cosas.
En fin. Pero el asunto era otro. Decía que con quien esté y a donde vaya me fijo en los temas que abordan y especialmente cómo los tocan. Creo que tienen igual importancia lo que dicen como aquello que no dicen, o que sólo expresan de manera eufemística. En Monterrey somos campeones del eufemismo.
Monterrey. No puedo generalizar sobre todo el país, pero la gente con la que convivo aquí, digamos mis conocidos y amigos sí noto diferencias en su hablar.
Las mujeres son más dadas a hablar, al menos cuando están en confianza, entre amigos, que es lo que a mí más me interesa, sobre la familia y amistades. Son una especie de visitadoras de la calidad de los vínculos. También son bastante más empáticas que los hombres en el sentido de que es muy fácil que se pongan en el lugar del otro, de manera a veces generosa, a veces simplemente respetuosa. Pocas mujeres abordan temas públicos como la política, la economía, los medios de comunicación. El trabajo es para muchas una especie de estación en la que permanecen, cumplen, son eficientes, transgreden muy poco o nada, pero que al fin y al cabo la vida está más bien en otro lado, junto a los suyos. Incluso me ha tocado cuando nos hemos encontrado aquí en esta cantina, rara vez hablan del trabajo. Es como si el asunto laboral fuera una especie de mal necesario que es preciso cumplir para poder disfrutar de la vida en otros sentidos.
Por el contrario, muchos de los hombres con los que convivo jamás hablan de su vida ni su familia. Para ellos los asuntos públicos, incluyendo su trabajo, son lo más importante, al menos es de lo que más hablan. De algunos es imposible saber si acaban de tener un hijo o son divorciados o casados. Vamos, eso no es para ventilarlo, pero en grupo pequeños tampoco lo mencionan.
Mi conclusión es que ambos aspectos son importantes para mí. Creo que las personas con quien mejor platico, que más disfruto, son aquellas, mujeres y hombres, capaces de hablar, aquí en corto, tanto de lo doméstico como de lo público. Me agrada mucho platicar con personas que tienen opiniones acerca de ambos ámbitos, no sólo de uno.
Son pocas las personas así. En términos generales son hombres con un lado sensible muy desarrollado, y mujeres con un aspecto emprendedor, anticonformista dignas de imitar.
Las mayoría de las mujeres, ya en confianza, no quieren o no les interesa hablar de los detalles de su trabajo (triste porque se les puede aprender mucho), de los pormenores, es como si la chamba sólo exisitiera en la chamba. A los hombres no les interesa hablar de que su novia los acaba de cortar y andan que se los lleva la chingada. Ni de que se sienten deprimidos ni tampoco que están contentos por un regalo que recibió de tal persona. No es gratuito que uno de los diálogos-saludos más soccoridos en Monterrey es: "Qué onda quihabido", y el otro le contesta: "Nada nada puro jale compa're, puro jale".

Somos cuantitativos, todo lo que se pueda expresar en cantidades, en cifras, lo podemos entener mejor y nos es más fácil de manejar. En pocas palabras a muchos les importa el qué y el cuánto. Y dicho con pocas palabras. En cambio a las mujeres les llama más la atención el cómo y el por qué.
Yo me inclino por un equilibrio. Tan importante es hablar de lo que les pasa a mis hijos, o lo feliz que me siento con mi mujer, como el hecho de no encontrar trabajo o las a veces delirantes declaraciones de algunos políticos.
¿Conocen gente que se mueva en sendos ámbitos? Yo sí, pero quiero conocer más.

jueves, 17 de diciembre de 2009

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Íker

Desde hace poco más de una semana, la vida ya no es la misma para Daniel, y me temo que ya nunca lo será nunca, ni para él ni para Carolina. Íker llegó barriéndose en home y levantando polvo de eternidad. Felicitaciones. Bienvenidos al club.

martes, 15 de diciembre de 2009

Padre rico padre pobre

Realmente estoy en una época en que no podría comprar muchas de las cosas que desearía, incluso mi situación económica está llegando a un punto que prefiero no salir a menos que el asunto no lo pueda resolver ni por internet ni por teléfono. Ya van unos dos meses sin un sueldo fijo y la temporada tampoco es la mejor para conseguir empleo... El panorama, que yo sé que será temporal, no es de lo más optimista. Si estuviera yo solo, seguro me iría a otra ciudad, o no regresaría a la casa hasta no encontrar algo; he trabajado de muchas cosas en mi vida y he hecho de todo, pero no ha caído nada al anzuelo y creo que debo meterme más enmedio del agua. Ahora soy padre y debo estar en todo o en casi todo. Mis hijos me necesitan (vamos, no es personal, no necesitan a Gerardo Ortega, necesitan a ese papá que les ponga límites, los acueste temprano, cosa que no siempre sucede, los lleve a la escuela, que vaya con ellos al parque y les dé de comer; necesitan ser amados, pues). La situación es complicada. Sí.

Sin embargo, mi corazón está lleno. Si quisiera comprar lo que tengo no me alcanzaría aunque el licenciado Carlos Slim me prestara la mitad de sus ahorritos... sin intereses.

Internacionalizar el mundo

El texto que copio a continuación es de dudosa veracidad . Está circulando ampliamente en internet y yo mismo lo recibí por correo electrónico de una persona que aprecio. Si lo reproduzco es porque las ideas aquí expresadas en torno a los derechos sobre el medio ambiente me parecen sensatos y originales, incluso si estas declaraciones no se hubieren hecho en realidad. El alegato gira en torno a si la Amazonia brasileña debe ser internacionalizada por Estados Unidos y en su caso, que otros rubros deberían ser también internacionalizados. Aquí comienza:

Declaraciones de Chico Buarque, ministro de Educación de Brasil

No todos los días un brasileño les da una buena y educadísima bofetada a los estadounidenses.

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO 'CHICO' BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia.

Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.

Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:

'Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.

El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer sólo a Francia.

Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.

No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables
surgidas en la frontera de los Estados Unidos. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad. De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si Estados Unidos quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños,internacionalicemos todos los arsenales nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.

En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda.
Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin
importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente nuestra!',

Observación: Este artículo fue publicado en el New York Times,
Washington Post, USA Today y en los mayores diarios de Europa y
Japón. En Brasil y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue
publicado.

Hasta aquí el texto reproducido en internet.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Estaba pisteando muy a gusto, y me sentí tan a gusto, que seguí pisteando muy a gusto. Nomás era dejarse vivir.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Madurar

Hoy, mientras estaba pisteando muy a gusto, se me ocurrió que madurar no consiste en acumular experiencias ni conocimientos, sino en entender que hay un más allá para aquello que poseemos y para lo poco que hemos aprendido. Creo que hay una enorme diferencia entre saberlo y entenderlo.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Contraseña

Del deseo inventar la contraseña como puede ser tu mirada casual o un roce apenas al descuido.
No me reconozco en este hombre en el que ahora pones tu cuerpo y le dices que es inútil cualquier fantasma, pero igual me entrego y te contemplo como si hubieras salido del mar para arrebatarme la vista.
Descubrir de pronto que miles de kilómetros de llamadas se pueden reducir a la distancia de un beso dormido.
Descubrir que la luz de domingo es más lenta sobre la cama y que contrastan con tus piernas quietas que hace poco temblaban, y contrastan, también, con las palabras cuando aguerridamente juntos fuimos el otro que hay en uno.
Por la tarde no nos miramos, pero no nos quitamos la vista de encima pues sabemos en qué lugar exacto hay que extender los dedos para rozar y saber que hay una historia tibia transcurriendo entre el silencio.

Recordando a Sabina

"Ya está marchita la margarita que en el pasado he deshojado yo". Joaquín Sabina.

Por el lenguaje con él y en él que es el mundo

El lenguaje es importante para mí, no sólo porque a veces escribo poesía, sino porque simplemente el tema me llama la atención y digamos que se me ha metido en la sangre. ¿Específicamente qué parte del lenguaje es el que me llama la atención? Pues su utilización práctica y el impacto que tiene en nuestra forma de pensar, de ser, de comportarnos. Por el lenguaje con él y en él que es el mundo, y quien no se detiene en lo que dicen las palabras, que no siempre es lo que que en verdad quisimos decir, entonces está desaprovechando un goce gratuito y a veces muy divertido.
Soy de los que piensan que el lenguaje es el cristal por el que se miran las cosas. Hay un libro que me marcó hace años, se llama El lenguaje en el pensamiento y en la acción, de S. I. Hayakawa, un libro originalmente publicado en Estados Unidos por 1943 y después traducido excelentemente al castellano. En ese libro, Hayakawa analiza los niveles del lenguaje desde lo concreto hasta lo abstracto, y señala la importancia del mensaje en ese pantanoso lago de palabras que se mezclan con ideas que se mezclan con juicios que se mezclan deducciones que se mezclan con informaciones. Se trata de un texto con un tono extraordinariamente didáctico que incluso trae "actividades" al final de cada capítulo.
En otro extraordinario libro, La seducción de las palabras de Álex Grijelmo, analiza de manera apasionada y exquisita algunas concepciones en torno a lenguaje: "Las palabras arraigan en la inteligencia y crecen con ella, pero traen antes la semilla de una herencia cultural que
trasciende al individuo. Viven, pues, también en los sentimientos, forman parte del alma y duermen en la memoria".
En entregas posteriores hablaré sobre el uso de las palabras que veo a mi alrededor y lo que pienso de ello. Ah, y cómo las palabras definen al hablante. Creo que será algo divertido.

Un Nobel de la Paz invade Afganistán

Esperaba que el mandatario estadounidense disminuyera, entiéndase retirara sus tropas en Afganistán. No sólo no lo hizo, sino que las aumentó: El pasado 1 de diciembre envió 30 mil soldados más.
Encima de todo le entregan hoy 10 de diciembre el Premio Nobel de la Paz 2009. Simplemente va en contra del sentido común.

martes, 8 de diciembre de 2009

ISS

Estábamos pisteando muy a gusto, cuando alguien entró de pronto y dijo que el bebé de Daniel nacía hoy, que nacía porque nacía, que ya estaban en eso y bueno bueno nadie lo dejó terminar porque se oyeron unos gritos y mesero, otra ronda chingao.

Felitaciones para los nuevos papás.

Una final en grande

Estábamos pisteando muy a gusto cuando me enteré que la señal del partido entre Cruz Azul y Rayados del Monterrey será gratuita, se transmitirá en señal abierta... excepto en Monterrey.
Juárez, Nuevo León, podrá ser un río de sangre; el desempleo podrá estar cagando la vida de miles en el estado, Cartens buscando el Banco de México, los robos al alza, los políticos siguen peleándose, miles de ciudadanos corren el riesgo de perder su trabajo... pero primero está el futbol.
La televisora sabe muy bien esto, sabe que la señal se venderá, el estadio se llenará, la gente comprará toda la cerveza que su bolsillo le alcance... aunque el equipo pierda.
"La señal televisiva del encuentro está secuestrada por el sistema de televisión satelital Sky, una filial de Televisa, que cotiza en 10 millones de pesos la tarifa para abrir este partido a los televidentes de Monterrey", dice la nota de hoy martes de Miguel Arizpe para Reforma.
No soy amante del futbol, pero disfruto mucho las jugadas más grandes, como el extraordinario gol de Landín en abril pasado, o el segundo a los ingleses de Maradona, o la chilena de Hugo contra el Logroñés en junio del 88, pero de eso a estar matándome por ver un partido de futbol... con todo respeto, pero no mamen.
Un día una amiga con quien me juntaba me dijo "¿Sabes por qué salgo contigo?". "No lo sé", le dije con una sonrisa bobalicona. "Porque a ti, no te gusta el futbol", me dice sonriente. Claro que sí me gusta, me gusta mucho, puedo llorar de emoción por una jugada, pero nunca he pagado un boleto a un estadio, y a menos que sea una ocasión especial, no pienso hacerlo.
Vamos, será emocionante que al Monterrey, al equipo de casa, le vaya bien. Si somos románticos podemos decir que Antonio de Nigris, desde el cielo, ayudó al equipo de su hermano que se la estuvo partiendo en la cancha y que anotó todos los goles que pudo. Pero el futbol es un negocio, un negocio en grande. En una partido se pueden vender ocho millones de pesos en cerveza y alimentos. ¿De dónde sale todo ese dinero en tiempos de crisis? Y no conozco a ningún jugador profesional que viva mal ni que le llore a un equipo. El jugador juega en donde le pagan. Punto. ¿Qué lugar tiene el espectador? Sólo sacar el dinero y sentarse a ver.

Sí gana el Monterrey, pues qué bueno, pero me tendré que encerrar si no quiero ver y escuchar a tanta gente que estará delirando, tirada en las calles, echando espuma por la boca con la mirada perdida y vociferando que su equipo es el mejor. Yo tengo otras prioridades.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Amas

"Hay quienes dicen que las armas, la guerra y el relámpago es lo más bello: yo digo que en verdad, los más hermoso es a quien y aquello tú amas." Safo de Lesbos.

El amor

El amor, esa mezcla de negociaciones, dudas, memoria y sueños.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Amar menos

¿Será cierto que en una relación, el que ama menos, dirige? ¿O no será cuestión de cantidades sino de calidad?

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Me gustaba Julieta

Presentación del 28 de noviembre en Ensenada, Baja California.

A todos nos llega

No, más bien dicho no a todos. Unos cumplen 50 años, 0 70 y nada. Me refiero a esa toma de conciencia que en mujeres sería algo así como situar bien sus búsquedas y estar en buenos términos con ellas, y en hombres algo que en más de un sentido podemos abreviar como "sentar cabeza".
Unos y otras damos palos de ciego, incluso llegamos a hacer un desmadre de nuestra casa, y llamo casa a aquello que nos contiene, llamámense relaciones, cuerpo, mente, etc.
Depredadores de energías ajenas muchos, tarde o nunca nos damos cuenta del desmadrito que armamos.
Los últimos años me la he pasado leyendo sobre hombres, masculinidad etc. Por curiosidad y porque el tema me interesa. Ahí me reconozco y ahora sé muy bien mis puntos débiles. Hay una parte, un capítulo de un libro, ahí se hablan de las "Estrategias masculinas". Todo eso lo traduzco en la dupla trasgresión-impunidad.
Es decir, transgredir sin que nos pesquen. Traspasar los límites sin que nadie pueda decir que faltamos, engañamos, delinquimos, pero al final de cuentas salirnos con la nuestra. Por ejemplo, tener más de una pareja sin que se enteren, estafar emocionalmente, chantajear sutilmente. Hay un dicho que dice "el que no llora no mama". Bueno, pues muchas veces somos así.
Y encima, lo he visto mucho, el verbo bravuconear lo conjugamos muy bien. Por eso nos va como nos va.
Hace cosa de un mes, en un viaje con unos compañeros, todos ellos artistas, poetas, músicos, la plática recayó en quién se había había acostado con la mujer más famosa, sí, como si fuera un concurso. Ganó uno que dijo haber tenído un romance con Tania Libertad, la cantante, y fue como si les hubiera matado el gallo a todos. Yo observaba, escuchaba, veía los rostros. ¿Qué nos mueve a revelar esas cosas? La mujer trofeo. Dice Fernando Savater que el cincuenta por ciento del viaje es el recorrido, y el otro cincuenta es regresar a contar en dónde estuvimos ¿Será por eso que muchos hombres ven mujeres ahí donde ellas ven una relación? Dicen ellas "mi relación".
No digo que sentar cabeza y estar en paz con uno mismo sea la llave de nuestros problemas con el mundo, no, pero sí que nos da la tranquilidad para seguir hacia aquello que nos parece nuestro norte verdadero, algo que nos guía y que no cambia de la noche a la mañana.
Yo me cuido de no tropezar a pesar de que tengo un ojo en el suelo y el otro allá muy alto en la nube. Y no quiero que cambie aunque me dé estrabismo.

martes, 1 de diciembre de 2009

Filosofando

Si el sexo es también una decisión, ¿tiene más de decisión en ellas que en ellos?

***

Muchas veces pienso que revela más de una persona lo que ha dejado ya de desear que las cosas que desea. Lo que desea suele ser sencillo, simple y a veces aburrido de entender: salud, trabajo, amor, sexo, poder, dinero, felicidad.
En cambio lo que ha dejado de desear encierra una transformación interior, a veces una evolución, una experiencia personal, un proceso individual vivido a veces a lo largo de varios años.

Creo que lo que ya no deseamos define una parte del camino que nos trajo hasta aquí.

***

Más o menos en el mismo tono, me parece más interesante aquello que rechazamos o que nos cae mal, que lo que nos agrada.
Que algo nos guste, que alguien nos caiga muy bien, no tiene el mayor atractivo; sucede en todas partes y por razones muy simples. Y ya, vamos, no me amargo la vida: se goza y punto.
En cambio lo que rechazamos muchas veces tiene motivaciones más oscuras, menos claras, y que si le rascamos tantito, pueden salir cosas muy interesantes de nosotros mismos. ¿Alguien se atreve?